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Alertan sobre presencia de “fragata portuguesa” en costas del Este uruguayo

por Karina Caputi

Sus púas liberan una toxina peligrosa y extremadamente dolorosa que inyectan al contacto con la piel

Con apariencia de medusa, la “carabela” es en realidad un organismo colonial cuyos individuos se especializan para mantener viva la colonia.

Está formado por una especie de vela gelatinosa, de entre 15 y 30 centímetros, que le permite recorrer los océanos impulsada por los vientos, las mareas y las corrientes marinas.

Del cuerpo central, cuelgan numerosos  tentáculos que le sirven para atrapar a sus presas y que, extendidos pueden llegar a medir  hasta 50 metros, aunque normalmente tienen una extensión de 10 metros.

Estos tentáculos están provistos de cápsulas urticantes denominadas cnidocitos, que pueden paralizar a un pez grande y afectar seriamente al ser humano.

Las cápsulas, ante el estímulo apropiado, liberan un filamento hueco espiralado de un único uso llamado nematocisto, que puede ser de distintos tipos, simples ventosas, prolongaciones largas de los tentáculos que se enrollan alrededor de la presa, y púas o espinas que pueden inyectar una toxina proteica que paraliza a su víctima.

Los tentáculos tienen por objetivo envolver las presas e introducirlas en la boca hasta la cavidad gastrovascular, donde comienza la digestión.

En el ser humano, el veneno de la “fragata portuguesa” tiene consecuencias neurotóxicas, citotóxicas y cardiotóxicas, produciendo un dolor intenso, incluso llegando a registrarse casos de muerte.

Entre los síntomas que acompañan el agudo dolor, se señalan los mareos, vómitos y taquicardias, por lo que se recomienda ser atenido por profesional sanitario, especialmente si al contacto con la “fragata portuguesa” se presenta esta sintomatología.

De todos modos, los especialistas aconsejan que apenas se produzca la herida, el afectado lave de inmediato la zona con agua de mar o suero fisiológico, (nunca con agua dulce, ya que facilita la absorción de la toxina) y retirar como sea posible, los restos de tentáculos que puedan quedar adheridos.

Se recomienda así mismo aplicar hielo, aunque no directamente.

Generalmente el dolor fuerte puede durar aproximadamente una hora aunque la lesión en la piel demandará entre dos o tres días.

En anteriores temporadas estivales, se detectó la presencia de las mismas, las que fueron confundidas con medusas; especialmente en las costas de Rocha.

Comenzando el verano, se está exhortando a los lugareños y visitantes a estar atentos, dado que se han vuelto a ser vistas en las costas de Uruguay.

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