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Algún día como el de hoy: 22 de julio

por Damián Muñiz

Muere Jhon Dillinger (1934)

Considerado uno de los tantos iconos de la cultura popular en ese país. Su fama se debe a la idealización que se ha hecho de sus procedimientos como ladrón y a la manera fácil en que escapaba de la policía y de la cárcel. Sus hazañas, junto con las de otros asaltantes de la época, como Bonnie y Clyde o Kate “Ma” Barker, llamaron la atención de la prensa estadounidense y sus lectores durante la década de 1930.​ Su popularidad lo ha convertido en leyenda, a pesar de haber sido uno de los ladrones más buscados de su tiempo.

La crisis ocasionada por la Gran Depresión de 1929 causó la quiebra de varios bancos, lo cual perjudicó a la gente trabajadora, ya que tenía sus ahorros invertidos allí y terminaba perdiendo el esfuerzo de toda una vida. La inestabilidad económica motivó la desconfianza en las entidades financieras, que no ofrecían ninguna solvencia. Esta situación, que afectó a todas las naciones, favoreció el surgimiento de gangsters y bandoleros en los Estados Unidos.

El entorno social de rencor y desconfianza produjo la animadversión hacia los banqueros, por lo cual la gente trasladó su odio y molestia, reflejándolos en la satisfacción que sentían por los ladrones de bancos, como John Dillinger

El día de su muerte, Dillinger, que era el hombre más buscado en aquel entonces, acudió con Polly y su amiga Anna Sage, quien lo delató para evitar ser deportada, a ver la cinta El enemigo público número uno al cine Biograph, en Lincoln Park, en Illinois.

Las órdenes de J. Edgar Hoover, al mando del BOI (predecesor del FBI) fueron claras: esperar a que el hampón saliese del cine y, en ese momento, disparar a matar. Fue acribillado a tiros por Melvin Purvis, agente del FBI, le hirieron de muerte por la espalda y una de las balas le atravesó un ojo, por lo que murió en el acto.

Fuga de La Catedral (1992)

Para entregarse a la justicia, Pablo Escobar ponía como condición prohibir la extradición de colombianos en la Asamblea Constituyente y para presionar, ordena el asesinato del exministro de Justicia Enrique Low Murtra.

Tras llevar casi un año detenido en la Catedral, Escobar entra de nuevo en polémica al saberse que varias personalidades lo estaban visitando entre ellos René Higuita. En un momento dado se descubrió que La Catedral era una cárcel con habitaciones cómodas, salas de billar y pool, bar, cancha de fútbol, cascada natural, vista de los contornos de la prisión, cuadros y muebles importados, etc.

Luego de los asesinatos de Fernando Galeano y Gerardo Moncada dentro de la misma cárcel por orden de Escobar, el gobierno del presidente César Gaviria, presionado por la fiscalía, ordena el traslado de Escobar a una “verdadera prisión”, la cual entonces era una base militar.

Escobar se enteró posteriormente del traslado por medio de Eduardo Mendoza, viceministro de Justicia, y del coronel Hernando Navas Rubio, director general de Prisiones del Instituto Penitenciario. Escobar argumentó sentirse traicionado por el gobierno y que iba a ser extraditado o asesinado.

Escobar y sus hombres huyen de la prisión al patear uno de los muros trasero de la prisión, el cual estaba hecho de yeso, haciendo débil la estructura.

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