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Algún día como el de hoy: 22 de octubre

por Damián Muñiz

Crisis en Portugal (1383)

En 1383, el rey Fernando I estaba agonizando. De su matrimonio con Leonor Téllez de Meneses solo había sobrevivido una niña, Beatriz de Portugal. Su matrimonio fue el mayor evento político de la época, ya que determinaría el futuro del país.

Varias facciones políticas presentaron sus candidatos, entre los que se encontraban príncipes ingleses y franceses. Finalmente, el rey dejó a su mujer elegir, siendo Juan I de Castilla el candidato. El matrimonio se celebró en mayo de 1383, pero no fue una solución aceptada por todos. La unión dinástica provocaría que Portugal perdiera independencia a favor de Castilla; muchos nobles se opusieron a esto, pero no estuvieron unidos lo suficiente para imponer sus deseos.

El rey Fernando murió un día como el de hoy. Según el contrato matrimonial, la reina Leonor asumiría la regencia en nombre de su hija y su yerno. Con esto dio comienzo la crisis, que se agudizó, cuando, en contra de lo acordado, Juan I quiso ser proclamado públicamente como rey de Portugal.

El primer acto de hostilidades lo llevaron a cabo las facciones favorables a Juan de Avís en diciembre de 1383. Juan Fernández de Andeiro amante y valido de la reina regente, fue asesinado por un grupo de conspiradores comandados por Juan de Avís.

El pueblo de ciudades como Lisboa, Oporto, Évora, Beja y otros municipios del reino se levantaron en las calles a favor de Juan, Maestre de Avís, viéndolo como el candidato nacional (con expresiones como «Arraial por Portugal» o como el pretendiente que defendió la «libertad de su pueblo» o «tierra»), ganando terreno frente a Juan, hijo de Inés de Castro, que tuvo un fuerte apoyo de la nobleza de la región de Beira. La acción de Álvaro Pais en Lisboa, provocando planeadamente la ira y el patriotismo de la «arraia míuda», las clases populares, en defensa de la vida del Maestre de Avís (supuestamente amenazada por el Conde Andeiro), fue decisiva. Siguiendo esta declaración de guerra, Juan era ahora el líder de la posición. Con ayuda de Nuno Álvares Pereira, un general talentoso, ganó el apoyo de las ciudades de Lisboa, Beja, Portalegre, Estremoz y Évora, donde las poblaciones locales tomaron los respectivos castillos. Juan I de Castilla entró en Portugal ocupando la ciudad de Santarém. En un esfuerzo para normalizar la situación y asegurar la corona de su esposa, forzó a Leonor a abdicar la regencia y tomó control del país.

Gran Chasco (1844)

Este suceso, es considerado por muchos, como el movimiento más importante religioso en la era moderna. Para ponernos en contexto y entender de qué se trató, debemos de nombrar al líder religioso norteamericano William Miller (1782-1849).

Entre 1831 y 1844, William Miller jugó un rol muy importante en lo que los historiadores llamaron el «segundo despertar» religioso. El movimiento millerista tuvo una influencia significativa en modos de ver las profecías bíblicas, incluyendo lo que posteriormente sería la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Miller sostuvo un grupo de catorce reglas para la interpretación de la Biblia. Basándose en el estudio de la profecía del Libro de Daniel 8:14, Miller calculó que Jesucristo regresaría entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844.

Más tarde, se calculó la fecha con base en el calendario ritual judío, en el que el 21 de marzo de 1844 es el 22 de octubre de 1844.

Cuando en el día señalado Jesucristo no apareció como se esperaba, un gran número de milleristas abandonaron el grupo, dando paso a su disolución. A pesar de esto, muchos grupos continuaron bajo la influencia del trabajo de Miller.

Los precursores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día concibieron el pensamiento de que en esta fecha Jesucristo pasó del «lugar santo» del santuario celestial, al «lugar santísimo», donde comienza a juzgar a los profesos cristianos de todos los tiempos. Al concluir este juicio, Jesucristo volvería a la Tierra (Segunda Venida de Jesucristo).

Miller consideró que las 2300 tardes y mañanas mencionadas en el Libro de Daniel (8:14) eran en realidad años. ​Se basó para ello en diferentes textos y pasajes de la Biblia.

Después del Gran Chasco de 1844, el religioso Jonas Wendell experimentó períodos de debilidad de su fe. Luego de estudiar la cronología bíblica, llegó a la conclusión de que había sido erróneo el cálculo de la Segunda Venida de Jesucristo, que no había sido en 1844 sino que sucedería en 1868.

La fecha pasó y Jesucristo no regresó, por lo que Wendell publicó en 1870 un volante donde explicaba que Jesucristo volvería en 1873.

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