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BIC: EL ÉXITO EN LO SIMPLE

por Damián Muñiz

Marcel Bich, se dedicaba a la fabricación de útiles para la escritura. Por otro lado, László József Bíró, estaba dispuesto a vender su invento, el que lleva su nombre, para que este producto se comercialice en EUA y toda Europa.

Este invento, constaba de la utilización de una bola de metal para la aplicación uniforme de la tinta. Su invento no era perfecto, la bola metálica era susceptible a fugas y se secaba la tinta muy a menudo; esto Bich, lo sabía y por ello decidió comprar su invento a un menor precio.

Una vez que se hizo con la patente, le añadió al tubo, aristas para que no se deslice sobre la superficie, y también comenzó a utilizar tubos trasparentes para el usuario vea la cantidad de tinta disponible y saber en qué momento comprar otra para desechar la que estaba en uso.

Al comienzo, la birome, tenía un costo de 172 euros al cambio de hoy, pero luego al comprar la materia prima y al fabricarlo en grandes cantidades, su valor bajo a tan solo 2 euros.

En el 1950, estableció la compañía BIC, si bien quería que llevara su apellido, sabía que para las personas angloparlantes, Bich, podría tener una fonética errónea. Para el año 1954, ya había conquistado el mercado de la zona oeste de Europa, América y gran parte de África. En tan solo seis años, BIC, se comercializaba en todo el mundo.

Pero la compañía americana, Waterman, le dificultó la entrada en el mercado de EUA, al menos por unos años; por que en 1958, Waterman, presentó quiebra y fue adquirida por BIC.

Si bien reemplazó las plumas por las biromes, aun había un cierto público más pudiente que prefería mantener distancia con el público que usaba las biromes económicas para el día a día; por ello, decidió mantener la línea de pluma que al día hoy aún se mantiene con el mismo nombre, Waterman.

Raymond Savignac, artista francés, fue el encargado de crear la imagen que aun representa a esta compañía. Se le pidió una imagen divertida y elegante y en el 1962, nació el Bicboy.

Desde aquellos primeros años, lo único que cambio fue la bola metálica que paso a ser de carburo de tungsteno.

Con la idea de agregar artículos baratos y que la gente utilice día a día y que una vez acabada su vida útil fueran desechados por uno nuevo, en 1973, nacieron los encendedores; con más de 3000 llamaradas en toda su vida útil. A un precio muy económico, de excelente calidad. Al día de hoy representa un 35 % de sus ventas.

Y en 1975, manteniendo la misma política, uso diario y barato, salió al mercado a competir con Gillette lanzando su línea de máquinas de afeitar descartables.

No satisfecho por los éxitos logrados, Bich, era aficionado a los deportes acuáticos por lo que en 1979, lanzo al mercado BIC Sport, orientado a equipamientos para deportes acuáticos.

Y ya en la década del ´80, quiso entrar en el negocio de la perfumería. Dos años después debió cerrar ese departamento debido a las pérdidas que este había logrado

Marcel Bich, murió en 1995 y su hijo Bruno tomó el control de la compañía mundial. Decidió enfocarse en sus productos estrellas, simples y económicos: biromes, encendedores y máquinas de afeitar.

Presentó una venta anual en el 2016 de más de 7 mil millones de euros y cuenta con más de 9400 empleados en todo el mundo.

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