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Casi cuarenta años después de su nominación, la mayoría de la población recién descubre que el Parque del Río Olimar se llama Víctor Lima - Diario El Este

Casi cuarenta años después de su nominación, la mayoría de la población recién descubre que el Parque del Río Olimar se llama Víctor Lima

RIO OLIMAR. Treinta y Tres, 24/03/2016. En la foto, cartel, playa y puente sobre la ruta 8. URUGUAY / MONTEVIDEO / 2016 Foto: Ricardo Antúnez / adhocfotos día: miercoles www.adhocfotos.com

Un edil de la lista 17  fue precursor, en 1985, de homenajear al salteño, a quien, a sus cien años de nacimiento, en este 2021 se le ofrecen múltiples honras y tributos

En medio una Junta Departamental atestada de temas, por tratarse de la primera formación en el retorno a la Democracia, los debates más candentes estaban centrados en cuestiones políticas, por lo cual, los aspectos culturales se veían rezagados a la demanda informativa de la época.

Sin embargo, y teniendo en cuenta la notable incidencia que había tenido el poeta aquerenciado en tierras olimareñas, con el rescate de su obra por parte de Ruben Lena y el dúo conformado por Pepe Guerra y Braulio López, proscriptos en dictadura uruguaya, una voz surgió desde el seno del deliberativo comunal, con una propuesta que fue acompañada por unanimidad, aunque sin alcanzar la difusión esperada.

En aquel 1985, con un Partido Colorado en la conducción nacional del país, y derrotado apenas por 1.600 mil votos en Treinta y Tres, mostraba una solvencia importante dentro de la Junta Departamental, con 14 ediles representando los diferentes sectores.

Por su parte, el Partido Nacional, que por esa mínima diferencia, había logrado la elección como Intendente de Wilson Elso Goñi, dominaba el número con 16 ediles, mientras que un incipiente Frente Amplio alcanzaba una banca, aunque marcando también su representatividad.

Fue uno de estos legisladores departamentales, concretamente Juan Manuel Barcelo, titular por la lista 17 del herrerismo,  que resolvió nominar al Parque del Río Olimar, hasta ese momento sin designación, con el nombre de Víctor Lima.

Amante de las letras, aunque por ese entonces, de oficio carnicero, Nilo Pérez, quien en la actualidad ya cuenta con al menos dos obras literarias, e integra el grupo de letras local, denominado El Parnaso, había sido electo edil titular por el Partido Colorado, en la lista 1533 que acompañaba al Dr. Enrique Tarigo, a nivel nacional, y en lo departamental a Juan Luis Pinto, quien ocupara una de las dos bancas que correspondieron a Treinta y Tres en la Diputación.

Recuerda Nilo Pérez, que “la propuesta del edil Barcelo se votó por unanimidad, pese a que no todos parecían conocer la obra de Lima”.

En la iniciativa del legislador, se argumentó “la valía de las canciones de Víctor Lima, que se hicieron populares a través de Los Olimareños y del mismo Rubén Lena, con quien establecieron una amistad y compusieron juntos. En este sentido, se entendió que merecía un recuerdo especial, sobre todo por haberle cantado al Río, cuyo parque  no tenía nombre. Por eso se entendió, que habiéndole cantado tantas cosas bonitas, era importante homenajearlo de un modo que se le inmortalizara”.

Si bien el Parque recibió la denominación, un agregado que tenía la solicitud, era la confección de una estela recordatoria que nunca llegó a colocarse.

Pese a que la distancia, y la difusión de la obra de Lima se fue acrecentando con los años, en aquella ocasión, no tuvo gran repercusión, rememora Pérez. “Era un momento de muchos debates políticos. Estábamos recién recuperando la democracia, por lo que se hacían hasta tres reuniones semanales, de cuatro, cinco o seis horas cada una por parte de las comisiones, en las que se trabajaba intensamente. No era sencillo resaltar la cultura como tema importante, ya que  los  asuntos más candentes estaban vinculados mayormente con el presupuesto y otros aspectos de injerencia política y social”.

Lima había fallecido en el mes de diciembre de 1969, y fue recién, entonces, en 1985, con la restitución de la democracia, que el órgano político pudo presentar la moción de reconocimiento, teniendo en cuenta, además que el 16 de junio es la fecha de su natalicio, por lo cual, la propuesta fue ingresada en el mes de mayo.

“Lima fue un hombre de muy bajo perfil, y en esa época no se dimensionaba su creación por lo que no me pareció que en la Junta Departamental, los propios ediles que apoyaron la designación del Parque con su nombre, le hubiesen dado la importancia correspondiente; simplemente pasó, sin muchas repercusiones, algo inadvertido. Quizás si hubiese sido Rubén Lena, el impacto hubiese sido otro” señala Nilo Pérez.

La atención ciudadana y política estaba enfocada en los recursos que serían destinados al departamento. “Teníamos que aprobar el primer presupuesto luego de la dictadura; recuerdo que el 2 de noviembre de ese 1985 amanecimos a las 5 de la mañana sesionando en la Junta Departamental. Desde diversos departamentos, además, llegaban múltiples notas, así como también se remitían solicitudes múltiples a los distintos organismos públicos. Era parte del cotidiano entre los ediles; realmente se trabajaba muchísimo. Personalmente, habiendo estudiado correspondencia comercial, había asumido la redacción de decretos, notas y ordenanzas, que eran incontables. Fue un tiempo de continuas visitas al interior del Departamento, de designación de calles, confección de ordenanzas en el tránsito y distintas normativas”.

Asuntos internos y peticiones, turismo y nomenclátor eran las Comisiones en las cuales Nilo Pérez se encontraba integrado como edil titular.

“Se hacían peticiones a diestra y siniestra”, recuerda. “El Presidente de la Junta Departamental era Óscar Gadea, del Partido Nacional y Luis Ramos, Secretario, quien había cumplido funciones con la Junta de Vecinos y fue nuevamente designado al comienzo de la Legislatura”.

Nilo Pérez fue nombrado Pro Secretario de la Junta Departamental, un cargo de confianza existente en ese entonces, pese a haberse enterado por un vecino que había sido electo edil por la lista que lo llevaba en la plancha de aspirantes a ese cargo.

“Me habían puesto en la lista sin que yo supiera. Una vez que pasó la elección, una persona conocida me contacta para avisarme que había sido electo, lo cual me sorprendió. Lo primero que pregunté fue ¿‘dónde queda la Junta’?, (se ríe) porque ni siquiera sabía dónde estaba ubicada. Así fue que ocupé mi lugar y rápidamente comencé a interesarme por los temas que se trataban. Salía de mi trabajo y en las noches concurría a cumplir mis funciones de edil, que me terminó apasionando”.

En cuanto a los ediles que marcaron una época en esa legislatura, Nilo Pérez recuerda a Julio Barboza, quien supo imponerse con su estilo particular, poco académico, pero cercano a la población de un modo singular, especialmente a los más carenciados.

Desde otro ángulo, también se destacaba José Pedro Montero Traibel, único edil en representación del Frente Amplio en un órgano de total predominio de blancos y colorados.

“Con distintos perfiles, en realidad, había muy buenos ediles, que marcaban la agenda e impulsaban al ‘pelotón’, pero se trabajaba de excelente manera entre todos. Se discutía horas, con argumentos sólidos que llevaban a largos y apasionantes debates” asegura Pérez.

Recuerda, con cierta nostalgia, una iniciativa que llevó adelante en conjunto con el edil frenteamplista, y otros legisladores que se denominó “centro de difusión del libro”.

“Fue una propuesta del Ministerio de Educación, teniendo al frente a la Ministra Adela Reta, a través de la cual, la Biblioteca Nacional remitía distintos ejemplares, los que, distribuíamos posteriormente, a modo de préstamo, entre las escuelas rurales de Treinta y Tres. Según la cantidad de alumnos, era el número de libros que se dejaba en cada uno de esos centros de enseñanza, que por su condición de rural, se hallaban muy alejados de las bibliotecas. Una vez que culminaban la lectura, se devolvía a la Inspección de Primaria, y nuevamente íbamos los ediles a retirarlos para llevarlos a otra escuela rural” explica, al tiempo de lamentar que ese proyecto se interrumpiera con el fallecimiento de la Ministra y posterior relevo del Director de la Biblioteca Nacional.

Con ese bagaje de remembranzas, y sin representación del Partido Colorado en la Junta Departamental de Treinta y Tres, Nilo Pérez, amante de las letras y admirador de Víctor Lima,  observando la amplia difusión de los múltiples homenajes que se organizan para rendir tributo al salteño, a 100 años de su nacimiento, no puede obviar, el primer gran reconocimiento que se le rindió al poeta y compositor, por parte del espectro político del cual fue parte y protagonista. Un homenaje con la nominación del principal paseo natural de Treinta y Tres, y que muchos recién, 36 años después, recién descubren que se denomina Víctor Lima.