Diario El Este

China desplazó a Brasil del lugar número 1 en importación de carne ovina uruguaya, y el gigante asiático se posiciona como el principal comprador en 2021

En el primer semestre del año, las exportaciones alcanzan un valor de 51 millones de dólares

El mercado de colocación más relevante fue China, el cual adquirió el 63% de las exportaciones uruguayas en valor. Brasil fue el segundo más relevante, con una participación de 24%. La alta participación de China en la canasta de destinos de exportación de carne ovina uruguaya es un fenómeno relativamente reciente: el gigante asiático desplazó la posición de Brasil como destino dominante en 2019, luego de que este último haya permanecido ocho años como principal mercado de exportación. Esta tendencia se afirma en los primeros cinco meses de 2021: en este período, representó el 85% de las exportaciones de carne ovina uruguaya en valor.

En cuanto a los productos, se percibe una clara tendencia a la concentración de las exportaciones en carcasas, canales y medias canales en detrimento de cortes definidos. Este patrón está directamente relacionado con el aumento de la participación de China en la canasta de destinos de exportación uruguaya.

La demanda de la carne ovina uruguaya ha sido creciente y sostenida. En 2020, Uruguay exportó carne ovina por un valor de 76 millones de dólares y 15 mil toneladas. Esto representa el 4% de la exportación total de carnes y subproductos, y el 1% de las exportaciones de bienes de nuestro país. En los primeros cinco meses de 2021, las exportaciones de carne ovina alcanzan un valor de 51 millones de dólares y 10 mil toneladas, representando un crecimiento de 140% en valor y 150% en volumen respecto al mismo período de 2020.

Actualmente, nuestro país accede al 43% del comercio mundial, colocándose en un nivel de acceso intermedio en los mercados internacionales de carne ovina.  De este valor, 31 puntos porcentuales (pp) se explican por el acceso al mercado de carne con hueso a China. Los que siguen en relevancia son los mercados con hueso de Estados Unidos (5 pp) y el de Emiratos Árabes Unidos (1 pp). Cabe destacar que Arabia Saudita, UE y Reino Unido, por ejemplo, son países para los que existe habilitación sanitaria pero distintos elementos inhiben que se materialice comercio en volúmenes sustantivos.

Para aumentar este nivel de acceso a los mercados y aprovechar las oportunidades descritas anteriormente, es necesario trabajar en torno a dos conjuntos de obstáculos. Por un lado, el acceso sanitario;  los mercados internacionales tienden a imponer mayores exigencias sanitarias a la importación de carnes con hueso que a la carne sin hueso. El 77% del comercio de carne ovina es con hueso, lo que implica que superar estas barreras sanitarias es altamente relevante para maximizar el aprovechamiento de este mercado. Actualmente, Uruguay no cuenta con habilitaciones a mercados con hueso relevantes, como Reino Unido, la Unión Europea y Canadá. Asimismo, Uruguay cuenta con acceso para carne ovina con hueso en Estados Unidos bajo condiciones específicas de bioseguridad “compartimento ovino”. Esto implica que la mayoría de la carne ovina nacional no sea elegible para este destino.

En segundo lugar, se debe trabajar en el acceso arancelario. Uruguay accede a China, su principal mercado, en condiciones de relativa desventaja frente a los principales competidores, Australia y Nueva Zelanda. Mientras que la carne ovina uruguaya accede con un arancel promedio de 15% al gigante asiático, Australia accede con un arancel de 3% (que será 0% en pocos años) y Nueva Zelanda lo hace con 0%.  Existen otros mercados donde Uruguay no cuenta con acuerdos comerciales preferenciales pero donde los aranceles no son una barrera, dado que los aranceles por defecto que se cobran a estos productos son relativamente bajos (Estados Unidos y Canadá). Otro de los aspectos, refiere al elevado precio por tonelada. En los últimos cinco años, la carne ovina se ha comercializado a un precio promedio de 5800 dólares por tonelada aproximadamente. En términos reales, esto es cuatro veces superior al de la carne aviar y dos veces superior al de la carne porcina. Para el caso de la carne bovina, la brecha es de 20% a favor del ovino. Además, la tendencia de largo plazo muestra un marcado encarecimiento relativo de esta proteína respecto al resto de las carnes: desde 1990, la carne ovina se ha encarecido a un ritmo anual promedio de 3% respecto a la carne aviar, porcina y bovina.