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Contra el modelo argentino-coreano

por Leonardo Haberkorn

En Argentina se usa la expresión “Corea del centro” o “Corea del medio”, muchas veces como un calificativo despectivo.

Se le dice “Corea del centro”, que también es el nombre de un programa de TV, a todo aquel que no se ha colocado decididamente de un lado u otro de la grieta. Por lo general, se los pinta como gente tibia, timorata, tímida. O como cretinos útiles. O peor todavía, como fallutos que dicen tener una posición independiente cuando todos saben que en el fondo están alineados con uno u otro lado.

Muchas veces se usa la expresión para descalificar periodistas.

La ironía consiste en que -todos lo sabemos- “Corea del centro” no existe. Hay Corea del Norte y Corea del Sur, nada más.

Si uno lo lleva al plano coreano, el mofarse de “Corea del centro” es correcto. Porque no hay nada entre las dos Coreas y todos los coreanos son del norte o del sur.

Pero en el mundo hay más de 200 países y solo Corea está dividida en dos territorios antagónicos.

Por supuesto que hay decenas de países enfrascados en tensiones sociales y políticas de todo tipo, con opiniones públicas radicalizadas y redes sociales que vomitan sectarismo. Pero, a pesar de los pesares, todavía se las ingenian para seguir viviendo juntos, coexistiendo, habitando un único territorio que reúne a norte, centro y sur; donde además de blancos y negros hay grises, verdes, rojos, azules, naranjas, violetas y amarillos.

Los argentinos, sin embargo, se han zambullido en el modelo coreano. Están al norte o al sur. Son blanco o negro. Y el que no está al norte o al sur, es un “Corea del centro”: no existe.

En la frontera, Corea del Norte tiene una red de parlantes que apuntan hacia Corea del Sur y emiten propaganda comunista a todo volumen.

Corea del Sur no se quedaba atrás y hasta 2018 tuvo sus altavoces propaladores, apuntando hacia el norte. Los han apagado últimamente, pero siempre pueden volver a prenderlos.

La imagen es ridícula y mueve a la risa. Uno le grita al otro, nadie escucha, no hay interacción, ni diálogo ni nada. Tiempo y energía perdida.

Fiel a su apuesta por el modelo coreano, el sistema de medios de Argentina es cada vez más parecido a las propaladoras de Corea del Norte y Corea del Sur.

Cada medio ya tiene su lado de la frontera y vocifera hacia el otro.

Tengo por costumbre sintonizar radios porteñas. Hay emisoras de un lado de la grieta y del otro. Hablan de temas distintos, sus realidades jamás se cruzan, parecen no ser del mismo país. Cuando tocan un tema en común, lo que dicen es tan opuesto que es imposible hacerse una idea más o menos real sobre el asunto. Un ejemplo. Si hablan de Paraguay en las radios de un lado de la grieta, es un país que tiene pocos impuestos y una economía que crece más que la Argentina. Si hablan de Paraguay en una radio del otro lado de la grieta, es un país atrasado con paupérrimos sistemas educativo y sanitario, peores que los argentinos. Cada cual destacará el aspecto que pueda dañar más al otro lado. Se habla de Paraguay no porque interese Paraguay, sino como un arma arrojadiza hacia el otro lado. El verdadero Paraguay, que reúne ambas verdades, no emerge nunca. Y no importa.

Del mismo modo, cuando entrevistan o hablan del presidente Luis Lacalle Pou no les interesa Uruguay ni Lacalle Pou: quieren material que pueda perjudicar al gobierno argentino o favorecerlo, según sea el caso.

Por supuesto que esto no empezó ayer y viene de muy atrás. Pero los K le dieron un gran impulso, ya que siempre apostaron a radicalizar la política como método para ampliar su base de adherentes y su poder. Siempre plantearon la política como un enfrentamiento no con adversarios, sino con enemigos: el campo, la prensa, la oposición y ahora hasta el propio compañero presidente. Una diputada K lo trató de mequetrefe, enfermo, okupa, ilegítimo, líder de una banda de payasos e inútiles.

Diputada K Fernanda Vallejos

Que en el camino de la polarización el sistema político se dañara cada vez más, nunca importó demasiado. Apenas fue un daño colateral.

Hoy, sin embargo, ya no son solo los K los que cavan la fosa. Demasiados, casi todos, han entrado en esa lógica. Que Milei, con sus ordinarieces, agresiones e insultos, sea la nueva vedette de la política dice mucho. Incendiar las praderas siempre suele ser más atractivo que la chatura del gris democrático. Tiene más rating y consigue más “me gusta”.

Es por eso que la grieta se expande. Los chilenos ya usan el término “Corea del centro” en las redes sociales, en idéntico sentido que en Argentina.

En Uruguay todavía no. Los uruguayos todavía tenemos un solo país. Nuestras mitades todavía no funcionan como universos paralelos. Todavía hay una cuota de diálogo, de reconocer al otro, gente que escucha argumentos de todas las partes.

Puede que no sea así para siempre. Acá hubo quienes quisieron importar el modelo K de radicalizar la política, pero por suerte por ahora no han tenido éxito. Algunos y algunas todavía lo intentan.

Donde más se nota el deseo de adoptar el modelo coreano/argentino es en las redes sociales. Ahí sí abundan los fanáticos de un lado u otro, los que son del Norte o del Sur, los que jamás encuentran un punto de coincidencia o contacto en el otro. Los que no quieren encontrarlo.

Los algoritmos que manejan las redes amplifican voces y personajes llenos de odio, de resentimiento, de sectarismo y del maniqueísimo más pueril y berreta. Pero en la vida real, por suerte, todavía siguen siendo minoría.

A esa gente hay que dejarla sola. Que sigan vociferando, propalando sus discursos tuertos e inútiles, como las redes de parlantes de la desolada frontera coreana.

13 Comentarios

Anónimo 21 de septiembre de 2021 - 14:54

Muy buen artículo. No conocía la expresión Corea del Centro pero sí su significado y cómo se lo usa. No lo acepto porque lleva a construir o consolidar la tan mentada grieta, algo que toda sociedad debe evitar. No hacerlo lleva caer en la destrucción social donde sale ganando siempre lo peor de esa sociedad.

Anónimo 21 de septiembre de 2021 - 07:59

Excelente análisis, ojalá nos podamos mantener en el coreacentrismo de la moderación, el diálogo y el respeto por el projimo

Anónimo 21 de septiembre de 2021 - 03:05

Y la grieta entre hinchadas que tú abonas con la publicación sobre Peñarol en el diario El País? Eso contribuye a la paz social? Despertá que tú tb eres culpable!

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 23:49

Muy buena

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 21:01

Hay que dejar muy en claro que el concepto de «grieta» en Argentina es moral. Se ha intentado, y se intenta, tergiversar su contenido. Lo que se denomina grieta es la diferencia moral entre los que robaron un país entero y mataron un fiscal de la Nación y los demás ciudadanos que trabajan, pagan impuestos y tratan de vivir mejor. Por eso la profundidad de la grieta es enorme. No se puede acordar con los que violan la Constitución los delincuentes que se llevan los dineros públicos. ¿Usted simpatizaría con el violador de su hija? En su respuesta está el sentido de «grieta». En cuanto al «coreacentrismo», es un feliz término dedicado a los periodistas que avalan a los delincuentes antes descritos. Esos periodistas que hace menos de dos años denostaban al presidente y pedían el advenimiento de «presidente dialoguista, estadista y que pondría límites a Cristina». Repitiendo el ejemplo previo:¿Usted simpatizaría con el que le abrió la puerta al violador de su hija?

Anónimo 22 de septiembre de 2021 - 11:37

Me parece que estás engrietado mal.

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 19:34

Interesante reflexión. Argentina, lamentable y Twitter otro tanto, aunque a veces, con respeto y paciencia, obtienes reacciones positivas .

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 18:52

EXCELENTE

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 18:43

Que acá no hay grieta? Salí un poco de tu burbuja!

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 22:12

Hay que fortalecer el discurso moderado.

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 18:20

Algunos y algunas? Interesante la reflexión. Hacia falta mandar ese mensaje subliminal?

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 23:03

Yo creo que completa la nota

Anónimo 20 de septiembre de 2021 - 23:22

No seamos tan inocentes, acá hay grieta o como quiera llamarla. Todavía funcionan y se respetan los resortes democráticos, pero ellos mismos son mal utilizados y quedan al servicio de aquella.
Me refiero por ejemplo al referéndum contra la LUC. ¿Es legal, democrático y un recurso legítimo? Claramente sí. Ahora bien, ¿por qué debemos pasar por él, si el propio FA votó muchos de los artículos que hoy impugna? La respuesta también es sencilla, se trata de entorpecer y desgastar un gobierno elegido legítimamente por la mayoría.
Que sea menos profunda y ancha no significa que no haya grieta ni que no crezca. Y sí, lamentablemente hay diferencias que son insalvables. Todavía usamos los uruguayos recursos y «armas» más civilizadas, pero lamentablemente creo que no será por mucho tiempo más.

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