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Inicio De Interés De tener su propio emprendimiento a solicitar comida para su hija y suplicar por empleo

De tener su propio emprendimiento a solicitar comida para su hija y suplicar por empleo

por Karina Caputi

Los estragos de la pandemia: Quedaron varados en Argentina y al regreso lo habían perdido todo

La historia de Andrea y su familia deja de manifiesto los efectos colaterales que trajo aparejada la pandemia mundial, que sorprendió a miles de ciudadanos de diversos países.

Horas atrás, una desgarradora publicación en la red social Facebook, revelaba la situación de una familia, que atraviesa durísimos momentos.

De acuerdo al testimonio, llevaban 20 días sin leña para vender, alternativa de ingresos a la cual habían recurrido para solventar los gastos mínimos.

Señalaba además, que se habían visto obligados a hacer pública la situación ya que ni siquiera contaban con alimentos para la pequeña hija del matrimonio.

Pese a que no se trata de una historia de vida aislada, el contexto en el cual se gestó tan extrema precariedad, resulta bastante inédito.

Al tomar contacto con la problemática, El Este se comunicó con la autora de la publicación a fin conocer los detalles que han colocado a la familia frente a tal vulnerabilidad.

En diálogo con Andrea, nos indicó que la vida les cambió de un momento a otro. Junto a su esposo y su pequeña hija, radicados en la Costa de Oro, habían emprendido un negocio de jardinería, a través del cual lograban reunir lo suficiente para el pago de alquiler de su vivienda, servicios básicos y generar incluso algún ahorro que pensaban destinar en un viaje.

Efectivamente, a fines del verano 2020, decidieron trasladarse a Argentina con el fin de pasar unas vacaciones fuera del país.

Sin embargo, lo que se había iniciado como una experiencia placentera, se transformó en pocos  días, en incertidumbre y angustia, cuando la pandemia los sorprendió en una nación extranjera y sin posibilidades de regreso.

La confusión y ansiedad los llevó a tomar acciones por lo cual, se establecieron en una residencia, con los magros recursos con que contaban.

Pese a no tener conocidos en el vecino país, la solidaridad de los argentinos, con los cuales se fueron conectando, les permitió acceder a algunos muebles, que fueron donados por extraños que se sensibilizaban con esta familia uruguaya.

Cumpliendo algunos trabajos precarios, fueron accediendo a ingresos diarios con los que les fue posible alimentarse y costear la improvisada estadía.

Cuando pudieron retornar a Uruguay, lo habían perdido todo, asegura Andrea; “ya no contábamos con los clientes de la empresa de jardinería, debíamos los tributos del emprendimiento y la casa que alquilábamos”.

Frente a tal extrema complejidad, una persona conocida les sugirió trasladarse a Treinta y Tres, donde efectivamente se instalaron.

Arrendaron una modesta vivienda y comenzaron a compar leña, la cual posteriormente revendían; y con estos magros ingresos, se solventaron mínimamente.

Sin embargo, desde hace 20 días se han visto impedidos de adquirir leña, razón por la cual, y tras haber recurrido sin éxito al Mides, según cuenta Andrea, resolvieron revelar la urgencia.

“Ya no teníamos alimentos para nuestra niña”, dice entre sollozos, “y en la desesperación, pedimos ayuda públicamente. No queremos planes sociales, queremos trabajar” afirma esta mamá.

La respuesta fue inmediata, y numerosas personas se contactaron para ofrecer su apoyo, alimentos,  e incluso hubo quien les realizó una recarga de celular por si alguien los contactaba por empleo, a través de wpp, y algún litro de nafta, por si debían trasladarse a cumplir con cualquier ofrecimiento.

“Estamos totalmente agradecidos”, manifiesta Andrea con la voz entrecortada; al tiempo de agregar que todo cuanto esperan es que cualquiera de sus teléfonos (091 515 800 o 096 330 998) suene con la noticia de un trabajo.

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