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El alto precio de la paz

por Ana Laura Gorosito

Homenaje a la memoria del Soldado de Primera Gerardo Aquino Pereira, primer Soldado caído en acción de combate, en el extranjero desde la guerra de la Triple alianza contra el Paraguay.

Nació el 21 de setiembre de 1970, en la 2da. Sección de Treinta y Tres, cursó estudios primarios en la Escuela Nro. 18 de “Ombúes de Oribe” en Durazno y Esc. Nro. 32  “Los Naranjos” de Treinta y Tres, ingreso al Ejercito Nacional el 01 de abril de 1988, en el Bn. De Infantería Nro. 10, asignado a  la Ca. Fusileros, Sección Nro. 1.

Concurrió al llamado de la Patria como voluntario,  para integrar El Batallón “Uruguay I”, como integrante de la Compañía Delta, a desplegarse en Camboya el 15 de junio de 1992.

Ya en la Base Whisky 5 Kratie… y faltando poco tiempo para su retorno al Uruguay el 30 de mayo, en una calurosa tarde a la hora 1800, se solicitan voluntarios para una escolta de seguridad de personal, de Ingenieros Militares Polacos, que debían  reparar una ruta de evacuación hacia Vietnam. El Soldado Gerardo Aquino se ofrece como voluntario.

31 de mayo, 0400 – Toma café, prepara su equipo individual, su fusil F.A.L. con sus 5 cargadores y sube a la caja de una camioneta pick up de Naciones Unidas.

31 de mayo, 0630 – La patrulla cruza CV7, última fase de UNTAC y penetra en Vietnam.

31 de mayo, 0830 – La patrulla de reconocimiento es emboscada en “ Memot” por guerrilleros del Khmer Rouge, que hacen fuego en un punto de pasaje obligado. El Cabo Alves del Bn. I. Mec. Nro. 15 quien se desempeñaba como Jefe de patrulla, Informa: “Aquino contestó el fuego, mantuvo la posición, causándole bajas a la guerrilla, combatió mientras tuvo fuerzas”… Aquino falleció en el lugar a causa de las heridas recibidas por el fuego enemigo, aferrado a su fusil y con el cargador vacío.

Era un buen Soldado, físicamente tenaz, muy querido por todos sus camaradas, siempre con una sonrisa, un buen Soldado que aunque le quedaba poco tiempo para regresar  a casa, no dudo en ofrecerse como voluntario para integrar una patrulla, la que se sabía que estaba en una zona vigilada por la guerrilla.

Todavía hoy, la selva Camboyana guarda en su humedad y su calor agobiante, los sueños y proyectos de un muchacho joven, muchacho humilde de un País muy lejano al del Sudoeste Asiático, que regó con su sangre y que pagó con su vida el precio de mantener la Paz.

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