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Se entregó a la Policía el presunto autor intelectual de un homicídio

por Federico Priliac

Encargó un crimen y los sicarios asesinaron a la persona equivocada.

Presunto autor intelectual contactó a un jerarca del Ministerio del Interior. El hombre dice ser inocente. Asegura que fue a las autoridades porque se sabía buscado.

El hombre le pidió a su hermano y a su abogado que se contactaran con Santiago González y pactaran su entrega. Foto: Ministerio del Interior

Había tomado la decisión cinco días antes. Su hermano y su abogado iban a ser los encargados de llevarla adelante y hacer de intermediarios. Había decidido poner fin a la necesidad de estar escondiéndose. Sabía que lo estaban buscando por un hecho grave, que estaba plenamente identificado y que su detención era cuestión de tiempo.

Entregarse a la Policía se transformó en su mejor opción. Solo tenía que asegurarse de que cuando sucediera, “se hiciera con todas las garantías”. Su hermano y su abogado se contactaron hace unos días con Santiago González, director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior. Al jerarca le dijeron que este hombre, requerido por ser el presunto autor intelectual de un homicidio, lo había elegido a él para pactar una hora y un lugar donde reunirse y ponerse a disposición de la Justicia.

El punto de encuentro fue el estacionamiento de la base de la Zona Operacional IV de la Jefatura de Policía de Montevideo, una zona al aire libre a pocos metros de la Ruta 1. El día elegido fue ayer. La persona, de 47 años y sin antecedentes penales, llegó con su abogado y habló con González. Estaba nervioso y preocupado. González lo recibió, lo acompañó y le explicó que si llegaba a ser condenado seguramente, por el tipo de crimen, fuera enviado al Módulo 8 de Santiago Vázquez (exComcar). Luego de un breve encuentro, en el que también estuvo el jefe de Policía de Canelones, Víctor Trezza, el hombre fue trasladado por efectivos policiales hacía la Fiscalía de Toledo. Allí será interrogado por la fiscal Gabriela Yanieri y luego será derivado al Juzgado de Pando.

El hombre es sospechoso de haber contratado a dos sicarios para matar a una persona. Si bien decidió entregarse a la Policía, mantiene que él no hizo lo que se cree. Dice, más bien, que decidió contactarse con González porque se sabía buscado y porque pesaba una orden de detención en su contra.

De todas maneras, para los investigadores policiales no existen dudas de que fue él quien contrató a dos sicarios para que mataran a un hombre, lo cual se concretó con un desenlace impensado.

El asesinato.

Santiago de Oliveira estaba en el lugar, la hora y el día equivocado, dice una fuente policial a El País. Fue en Villa San José, a las 19:30 del 22 de enero pasado: una combinación que terminó marcando su destino. De Oliveira había ido a la piscina de la casa de un amigo. Cerca de él estaba la hija de su amigo, de cuatro años.

De Oliveira salió de la piscina y se paró al lado de una ventana, a pocos metros de la niña. Luego ocurrió el ataque. Un hombre llegó en una moto deportiva con otro delincuente que la manejaba. El primero se bajó del vehículo y entró directo al fondo de esa casa ubicada en esa pequeña localidad canaria con poco más de 1.000 habitantes. Sin mediar palabra, le disparó frente a la pequeña y corrió de nuevo hacia la moto. Ambos delincuentes salieron a toda velocidad y huyeron. En cuestión de segundos todos los vecinos cercanos corrieron hacia la casa para ver lo que había pasado. De Oliveira estaba herido. Vecinos y familiares de su amigo lo trasladaron hacia un centro asistencial, donde murió dos días después.

En la escena del crimen la Policía halló dos vainas 9 milímetros en el suelo, un proyectil incrustado en la pared y un orifico de bala. Toda la escena, en la que los dos delincuentes frenan la moto frente a la casa, uno se baja y luego fugan, quedó grabada por la cámara de una casa de la zona, en la cual vivía la hermana de De Oliveira. La Policía y la Fiscalía rápidamente dieron con estos delincuentes y concluyeron que se había tratado de un homicidio por encargo.

Pero luego determinaron, también, que los sicarios se habían equivocado. Que la orden no era matar a De Oliveira sino a otra persona y que el motivo del crimen tenía que ver con un vínculo sentimental entre quien debía haber sido el destinatario de los disparos y la pareja del que dio la orden.

Antes del homicidio, uno de los sicarios se había reunido con un intermediario que aún no fue identificado. Esta persona le mostró una foto del hombre al que quería eliminar. Fuentes de la investigación indicaron a El País que el momento fue rápido y a través de la pantalla de celular, lo cual llevó a que el sicario se confundiera y terminara matando a De Oliveira.

El 31 de enero la Justicia imputó a los dos delincuentes que participaron del crimen. El que disparó fue a prisión preventiva por ser presunto autor de un delito de homicidio muy especialmente agravado en reiteración con un delito de tráfico interno de armas de fuego en la modalidad de adquisición. Esto último, por comprar el arma en el mercado negro. Quien manejaba la moto fue imputado por el mismo delito en calidad de cómplice. Hoy la Fiscalía solicitará la imputación del hombre de 47 años que ayer se entregó ante la Policía La teoría de la Fiscalía, indicaron a El País fuentes de la investigación, es que él fue quien ordenó el crimen que finalmente ejecutaron los sicarios, que hoy están en prisión preventiva.

Fuente: El País.

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