Diario El Este

ENZO MARTÍNEZ: DE NADAR EN MALDONADO A REPRESENTARNOS EN LOS JUEGOS OLIMPÍCOS

Como uruguayos, nadie nos va a venir a hablar ni querer enseñar de sacrificio y dedicación, porque lo que algunos consiguen en un abrir y cerrar de ojos, a nosotros nos cuesta el doble, pero no por eso dejamos de soñar. Eso nos pasa cada vez que se aproximan los Juegos Olímpicos, porque así como conocemos nuestro esfuerzo, sabemos también de nuestras limitaciones. La única diferencia es que las estudiamos a fondo, tratando de sacar provecho de la adversidad y luchar siempre por un podio. 

Ya tenemos varios clasificados que nos van a representar en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero créanme que para mí, esa clasificación ya equivale al oro. Hoy vamos a tener el placer de conversas con Enzo Martínez, clasificado para representarnos en natación (50 metros libres). Tiene 27 añosy es nacido en Maldonado, pero vive hace unos cuantos años en Florida (EEUU) y hoy nos abre su alma para contarnos parte de su historia.

– ¿Cuándo comenzó tu pasión por el agua?

Por eso nuestra nota de hoy es dedicada a todos esos deportistas, que día tras día se levantan y van a entrenar, sin importar viento lluvia o calor. Porque claro, cuando vemos resultados, recién ahí nos acordamos de la nota para la tapa o de que esa persona que por años se rompió el lomo, es de Uruguay. Por eso estas líneas son para ellos, que ganen o no, siempre van a estar primeros, primeros en esfuerzo, lucha y garra al momento de perseguir los objetivos. 

“Comenzó temprano, cuando tenía 6 meses de vida, me diagnosticaron asma y a mi madre le recomendaron que empezara macro natación. Así que a esa temprana edad comencé a ir con mi madre a natación al Campus de Maldonado. Después por temas de remodelación en el Campus me cambio a otro club, ahí aprendí a nadar y a los 7 años comencé a competir. Eran tipo campamentos de verano, que íbamos a Brasil, a Rocha, era algo más bien recreativo. A los 8 años vuelvo al Campus y cuando empiezo en la parte de enseñanza, me pasan a pre plantel. Comencé a los 9 en los planteles, y luego seguí toda mi carrera ahí hasta los 19 que terminé el liceo y decidí seguir mi carrera académica y deportiva en el exterior”.

 – ¿Cuándo descubrís que querés nadar profesionalmente?  

“No sé si hubo un momento puntual, pero cuando era niño probé varios deportes y no era muy bueno. En el básquet era muy alto, por lo que no me pusieron a jugar con los de mi edad sino con lo de mi altura y ellos eran más grandes, ya sabían tirar tripes y yo ni sabía picar la pelota. Me aburrí y continúe con la natación, le empecé a agarrar el gusto a la competencia, siempre fui competitivo. Empecé a competir en el exterior y a los 13 años tuve mi primera selección. Competir y ganar medallas me motivó a seguir, recuerdo que cuando tenía 10 años Nicolás Mafio fue quien nos representó en los Juegos Olímpicos, lo que me llevó a decir que un día quería ser yo quien esté ahí. Eso me motivó a continuar, y luego en el 2010 gané en un torneo brasilero juvenil, que es más grande que un Sudamericano. Eso me abrió los ojos y pensé que quizá podía llegar a hacerlo en grande. Al irme a Estados Unidos, si bien fue todo muy difícil, me ayudó a crecer como persona y como deportista”.

 – ¿Cuál fue la vez que te tiraste al agua y más lo disfrutaste? 

“No tengo una fecha exacta, pero recuerdo cuando tenía 19 años que gané en un Nacional en Uruguay y me marcó. También el Campeonato de Mococa en Brasil y luego el haber ganado en la NCAA que es el campeonato universitario de EEUU, lo hice en un relevo con mis compañeros de entrenamiento. En marzo el Sudamericano me dejó contento por haberlo hecho representando a Uruguay. Me marcaron también las derrotas, como haber quedado afuera de los juegos de Río o afuera del Mundial 2015. Tanto los triunfos como las derrotas me han marcado y es lo que me motiva a seguir”. 

 – ¿Cómo ves el deporte olímpico en Uruguay?

“Dentro de la natación estamos muy atrás en lo que es Sud América y a nivel mundial.  Hay solo una piscina de 50 metros en todo el país, la única olímpica es la del Campus de Maldonado, si bien es mi club, reconozco que es una piscina que tiene muchos años, no ha sido remodelada para nada. Somos un país que no ha invertido en la natación, y veo también que la edad de un nadador en Uruguay va hasta los 17 años, ya que después de terminar el liceo uno lo que tiene que hacer es irse a estudiar. En mi caso era irme de Maldonado a Montevideo, y los horarios no son muy flexibles, ya que requiere de mucho entrenamiento. Hacerlo en paralelo es muy difícil. Así que veo a Uruguay muy atrás, si bien hemos mejorado, pero estamos atrás comparado con otros países que tienen un plan a corto o largo plazo que nosotros no tenemos”. 

 – ¿Cuál fue el momento más duro que te toco afrontar en tu carrera? 

“Tuve muchos momentos difíciles, que supe salir adelante. Supe entender que en este deporte no se trata de hacer solo las lindas, sino que el fracaso también está y es parte. Los triunfos son levantarse y seguir intentando, sino empeoras no mejoras. Tener una familia que te apoya es elemental, y compañeros de entrenamientos con los que puedas conversar. Tuve más fracasos que triunfos en esto, pero es parte de todo salir adelante. Si bien mi sueño siempre ha sido llegar a los Juegos Olímpicos, me ha tocado quedar afuera, y cuando vine a EEUU no tener mi familia al lado y mis amigos me costó mucho, lo que hizo que no disfrute la natación como debería. Quizá no estaba a abriendo los ojos y sabía que no estaba disfrutando de esto que me ha dado mucho. La pandemia fue también muy dura, cuando se hablaba de que los Juegos se cancelaban. Ni siquiera tenía una piscina donde entrenar, era un momento que no sabía que iba a pasar al otro día, y fue un desafío que no solo yo, sino que mucha gente supo superar”. 

 – Vas a representar todo un país ¿Qué sentís? 

“En éstos momentos estoy muy contento por el hecho de que se oficializó la clasificación, ha sido un sueño que comenzó en la niñez. Es mucho trabajo, sacrificio y perseverancia. No solo mío sino de mi familia, mis amigos, entrenadores, compañeros de entrenamientos, rivales y médicos. Para mí es un orgullo y me siento un privilegiado de representar a mi país. Hacerlo en la cima máxima del deporte es un privilegio, y ser parte del deporte uruguayo e internacional es un honor. Soy privilegiado un y estoy feliz”. 

 – ¿Qué es lo que más extrañas de Uruguay? 

“A parte de la familia y de los amigos es la comida y la parte cultural, el asado y lo que eso implica. Cuando mis amigos o mi familia me mandan fotos o videos, se extraña mucho porque acá no se encuentra. Más ahora que hace mucho tiempo que por la pandemia no he podido viajar a verlos. Espero ir pronto y poder comer ese asado con todos”. 

 – ¿Con que soñás? 

“Mi sueño siempre ha sido representar mi país en un Juego Olímpico y aun lo sigo sonando porque no lo he hecho. Si bien estoy disfrutando ésta recta final, mi sueño sigue siendo competir ahí. Voy a seguirme preparando para el 30 de julio estar en mi mejor versión, después tengo otros sueños afuera del deporte, pero hoy estoy muy enfocado en Tokio”. 

 – ¿A quién querés tener presente?

“En estos momentos lindos tengo presente a todo aquel que me ha dado una mano, que ha aportado su granito de arena para que llegue a los Juegos. A quienes me han ayudado en los momentos lindos y en los no tan lindos, que eso es lo que te ayuda a salir adelante. A mi familia también, que me ha ayudado un montón, han apostado a esto desde un principio, siempre que les pedí algo nunca me lo negaron. Después a mis amigos, a mi novia, a todos los entrenadores, a los compañeros de entrenamiento. También a los médicos, nutricionistas y a las autoridades que represento. Sin dudas me olvido de alguno, pero tengo presentes a todos”. 

Así dejamos otra hermosa nota, con mucha ilusión de lo que pueda pasar el 30 de julio, pero como repito másarriba, Enzo ya ganó hace rato. En cada brazada somos más de tres millones los que vamos a estar ahí, salpicándonos con su gloria y esfuerzo. Porque realmenteno se lleva la medalla quien llega primero, sino quien lucha una y mil veces para perseguir sus sueños. Así que gracias Enzo, porque más allá de ilusionarnos con un triunfo, nos enseñas el verdadero sentido del sacrificio, y de levantarse una y mil veces ante la adversidad.