Diario El Este

Familia de Treinta y Tres, acampada en Montevideo, acusa a personal de INAU de haber afectado la salud emocional de su hija quien padece Trastorno de Espectro Autista

Reconocen haber rechazado alojamiento que se les ha ofrecido porque aspiran a construir su vivienda propia

“No queremos seguir de casa en casa, porque enseguida nos corren” dijo María, la madre de la menor que vive junto a sus padres, bajo unas lonas en la zona de Manga.

Dada la compleja situación que atraviesa la familia, Diario El Este consultó a la mujer para saber las circunstancias que los llevaran a tener que vivir, prácticamente que a la intemperie, con una pequeña niña a su cargo.

“Llegamos hace aproximadamente dos años, inicialmente a Canelones, donde estuvimos unos once meses alquilando una casa en Barros Blancos, que estaba en mal estado. Cuando le pedimos a la propietaria si la podía arreglar, se negó a hacerlo y tampoco nos permitió ver un albañil conocido. Fuimos, entonces a defensoría de oficio, y ahí nos dijeron que le diéramos una tolerancia de diez días para los arreglos; se le mandó un telegrama pero lo que hizo fue tirarnos todo. Cuando llegamos a la noche, teníamos todo en la calle y el marido nos esperaba con una fusta en la mano. Yo había hecho la denuncia policial anteriormente pero ni siquiera la pasaron a Fiscalía, así que nos tuvimos que ir” relata María.

La mujer agrega que luego de ahí, alquilaron bajo palabra otra vivienda, en la cual permanecieron dos días, dado que también la propietaria decidió desalojarlos. Fue allí que deciden trasladarse a la zona de Manga, en Montevideo, dado que les habían prestado una casa, que si bien se encontraba a la venta, mientras no se efectivizara la misma, podrían resguardarse allí.

“Antes del mes, nos estaban solicitando que nos fuéramos, porque, según el dueño, se había vendido la propiedad, y así fue que terminamos armando la carpa donde nos encontramos actualmente” señala.

Aseguran que no cuentan con empleo, dado que llevan ya algunos años gestionando una pensión por incapacidad para su esposo, la cual nunca se ha efectivizado.

“Él lo que hace, son changas livianas, porque una caída sufrida en Treinta y Tres, lo afectó físicamente. Yo tengo estudios, soy bachiller en derecho pero no he tenido la oportunidad de conseguir un trabajo. Tenemos sí la tarjeta Mides, la asignación de la niña y la pensión, pero aún así BPS nos negó la vivienda” agrega la mujer.

Afirma haber vendido una casa en Pueblo Villa Sara de Treinta y Tres presionada por su padre, viudo de su madre con quien edificara la vivienda. “Él me obligó a vender la casa. Se aprovechó que estaba en embarazada, con riesgo de perder la niña y no me quedó otra que vender. Estuvimos yendo al Juzgado y un abogado trató de convencerlo de dividir la casa a la mitad, para que yo no quedara sin casa. La terminó vendiendo por ‘chirolas’ porque la propiedad valía mucho más y no me dejó opinar al respecto”.

Producto de esa mala venta, una porción quedó para María, aunque ésta agrega que fue muy reducida. “Como yo vivía en otro lugar con mi esposo me quedé tranquila, y con el dinero me ocupé de refaccionar la casa que habitábamos porque estaba toda rota. Una vez que la arreglamos, mi cuñada la reclamó porque era herencia de su padre” manifiesta.

Según sigue contando María, su esposo se había encargado del pago de todos los tributos, pero no fue considerado, así que también en esta oportunidad, debían vender el inmueble para dar la parte correspondiente a su hermana.

“En Treinta y Tres vivimos en la calle en dos oportunidades. La primera vez al costado de la ruta, donde personal de INAU nos amenazó afirmando que no podíamos permanecer ahí, nos llevaron a mitad de la noche a un hotel, el cual obligaron a mi padre a pagar así como también el arriendo de una pieza, por una semana. Se hizo la denuncia de esto a Montevideo porque INAU solamente puede hacer un informe pero no esto que hicieron, así que la funcionaria fue removida del cargo. Luego INAU nos amenazó con quitarnos la niña así que nos fuimos caminando hasta Minas. Ahí nos prestaron una casa cuatro meses hasta que tuvimos que devolverla y volver para atrás” continúa narrando.

Con este panorama emigraron hacia el sur del país, hasta encontrarse actualmente atravesando el invierno en la vía pública, cubierto por unas lonas. “La gente nos ha ayudado con comestibles y otras cosas, pero nos sustentamos mayormente en base a las changas, el MIDES, la pensión  (de la menor que sufre TEA) y la asignación.

Igualmente, la pensión no se percibe en la totalidad, dado que antes de abandonar Treinta y Tres sacaron un préstamo en el Banco de Previsión Social el cual se le descuenta de la misma.

María indicó que las dos funcionarias de INAU con las que interactuaron en Treinta y Tres, le causaron un estrés emocional a la niña indicándole que la separarían de sus padres. “Mi hija, a partir de ese momento no se quiere separar de nosotros; no come si no estamos presentes, a causa del miedo y el daño psicológico que le causaron esas mujeres” afirma su madre.

El Este consultó a María por versiones que han circulado en las que, diversas personas indican haberles ofrecido un lugar para vivir y fue rechazo por la familia.

En este sentido, la mujer indicó que “hay gente que ha ofrecido, sí, pero nosotros no queremos vivir más de prestado porque al poco tiempo nos piden las casas, y hay que volver a la misma situación. Con todo lo que hemos pasado estamos cansados de tanto movimiento, que le hace mal a la niña también, porque tengo cambiarla de escuela, de centro pedagógico al cual debe ir por su discapacidad. Esa situación le hace mal a ella y a nosotros, entonces no podemos ir por un tiempo. Cansa estar mudándote de acá para allá; por eso decidimos quedarnos acá. Esto es un terreno municipal, nosotros estamos pensando en hacer una piecita acá, con chapas, con palos. La gente ha traído comestibles pero nosotros lo único que pedimos son materiales para construir algo acá” confiesa la mujer.

8 comentarios en “Familia de Treinta y Tres, acampada en Montevideo, acusa a personal de INAU de haber afectado la salud emocional de su hija quien padece Trastorno de Espectro Autista”

  1. Los conocímos personalmente, les ofrecímos una vivienda y hasta trabajo, pero no aceptaron.
    Dan la impresión de que están «afiliados» al viejo verso de 15 años, de que el estado debe darme todo y yo no aportar nada (???)
    Tarjeta Mides de por medio, asignación y pensión para reforzar, le hicieron juicio al estado, (que somos todos) y aparentemente la justicia dictaminó que les deben dar una vivienda y el Mides hacerse cargo de la luz y el agua.
    El Dr.Ceretta de la UDELAR, se ha encargado de litigar contra el Estado y como en otras oportunidades, desde que ganó el nuevo gobierno, va en contra en todo y se ve que tiene jueces compañeros que se encargan de «rematar» la solicitud.
    La política del mínimo esfuerzo, que no es el ideal de lo que nos enseñaron, viene permeando el sistema de trabajo y atacando las bases del esfuerzo para lograr cosas en la vida.

  2. O están marcados por la yeta o como dicen varios, hay algo raro.
    ¿Están con un menor bajo una lona?
    ¿Alguien puede entender porqué rechazan los alojamientos que les ofrecen?
    Parece que no quieren nada prestado.
    Evidentemente quieren que les regalen una casa.
    Las cosas no son así…

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