Diario El Este

La «ola» que se viene estará centrada en abordar el deterioro mental de la población

Depresión, estrés, agotamiento laboral y personal, alteraciones psiquiátricas, son algunas de las secuelas que dejará la pandemia

Los profesionales enfocados a la psiquiatría y psicología, visualizan un panorama complejo en lo que tiene que ver con los trastornos mentales que habrá de dejar, y ya se percibe, el pasaje de esta pandemia que ha sido devastadora a nivel mundial, en diversos planos.

El psicólogo Alberto Soler y Máster en Psicología Clínica y de la Salud señala que, recientemente, fueron revelados los resultados de un estudio realizado a nivel internacional entre casi 200 mil personas entre las que se analizaba el impacto que está teniendo la pandemia en la salud mental de la población.

“El confinamiento, la falta de contacto social, la enfermedad en sí misma, la pérdida de seres queridos, la crisis económica, social, el miedo, la incertidumbre, prácticamente no hay un área de nuestra vida que no se haya visto afectada y esto, al final, acaba haciendo mella” indica el profesional.

Recuerda así mismo, que al comienzo de decretarse la emergencia sanitaria en todo el mundo, alguna voces lo advertían; decían que primero llegaría el impacto sobre la salud, luego el económico y finalmente, se notarían las secuelas dejadas en la salud mental.

“Un médico americano, realizó un gráfico, al inicio de la pandemia, en el cual hablaba de distintas olas; no en el sentido de rebrotes o picos de la enfermedad, sino de afectación a diferentes niveles. La primera ola es el impacto directo en la salud física, con cientos de miles de contagios, de muertes, saturación del sistema sanitario, confinamiento, etc. Luego describe una segunda ola que estaría protagonizada por todas las personas con otras enfermedades urgentes, que por las restricciones provocadas por la pandemia, no han podido acudir a sus consultas y a sus pruebas programadas en los centros asistenciales. Esto estaría vinculado con lo que establece como la tercera ola que es la afectación por la interrupción de tratamientos o cuidados de pacientes con patologías crónicas, cuyas intervenciones programadas quedaron aplazadas y donde aún quedan muchos que desconocen cuándo se habrá de reanudar su consulta”

El profesional llega entonces a la cuarta ola, identificada por su colega, que si bien se inicia casi al mismo tiempo que la propia pandemia, afecta a mayor población y dura más tiempo. Según se entiende, la huella que ya ha comenzado a dejar el Covid-19, sobre la salud mental y el bienestar económico de la sociedad universal, será notable.

Según indica “incluye traumas psicológicos, enfermedades mentales, heridas financieras, agotamiento o desgaste laboral y personal, pero además afecta a todos. Según algunos estudios de colectividades médicas, el grupo de 16 a 44 años, sería el más dañado, en el sentido de que esta franja ha duplicado la sintomatología ansiosa, depresiva y el malestar emocional”.

De hecho, desde el inicio de la pandemia, de acuerdo a datos estadísticos, se ha multiplicado por tres el uso de ansiolíticos con receta médica y se ha multiplicado por diez el uso de ansiolíticos no prescritos.

Como consecuencia del Covid, la prevalencia de depresión es más de tres veces superior a lo que era antes de llegada del virus a los países. Cuatro veces superior en el caso de la ansiedad y cinco veces por encima en el caso del estrés postraumático.

Los resultados demostraron que había una prevalencia, significativamente mayor de insomnio y malestar psicológico en las poblaciones afectadas de Covid con el resto de la población.

En resumen, índica el profesional “los problemas psicológicos se han multiplicado por tres, por cuatro, o incluso por cinco, en comparación a lo que había antes. Esto es consecuencia del miedo que todos estamos pasando, por las medidas de contención, por el grado en que nos ha afectado el día a día, el alto número de personas infectadas, las muertes; además la pandemia está asociada con pérdidas de empleo, de ingresos, de salarios e incertidumbre sobre el futuro”.

Uno de los datos alentadores, es que ahora se sabe más acerca del Coronavirus  y los médicos son capaces de atender mucho mejor a los pacientes con Covid que al principio de la pandemia; tenemos más claras las medidas de protección, pero también se está cada vez más agotados.

“Quizás lo más importante es la vacunación masiva de los ciudadanos, pero aún resta tiempo para llegar a la inmunidad de rebaño, y que se puedan liberar medidas, porque todavía la pandemia sigue con sus estragos, en una población que está cansada”.

De todos modos, el mensaje esperanzador del médico es que el retroceso de los casos, producto de la inoculación, traerá poco a poco algo parecido a la normalidad previa que pueda visualizarse.