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Liceo Verde y un ejemplo de los buenos resultados de este proyecto declarado de interés Departamental.

por Damián Muñiz

 “El proyecto Liceo Verde, que hace poco obtuvo el Premio Nacional por parte del Ministerio de Medio Ambiente y fue declarado de Interés Departamental por Maldonado,  está compuesto por un conjunto de actividades y talleres que permiten al Liceo volverlo sustentable con el tiempo, al igual que enseñarles herramientas fundamentales para la vida a los jóvenes, ya que cosas como las que aprendí ahí dentro, no había visto en otro lugar”, comienza contando Geraldine, “sería importante que esa idea se expanda por todo el país. Los alumnos aprendemos de Bioconstrucción, lombricultura, plantación y cuidado de las mismas. Durante el plazo de 3 años muchos alumnos fueron pasando y culminando los talleres hasta que cuando yo ingrese al plan se estaba finalizando un techo verde vivo, donde abajo había un horno de barro construido también por profesores y alumnos, realizábamos ventas de pizzas, salíamos a vender maní caliente con un Horno carretilla que reutilizaron, era épico”, recuerda.

Este proyecto, que como bien contó Geraldine, alumna que fue parte y egresó habiendo aprendido muchas materias importante para luego volcarlas en la sociedad; fue declarado de interés Departamental y cuando le preguntamos a Geraldine sobre si este proyecto debería de expandirse a todo el país, contestó lo siguiente: “Yo veo que tiene mucho potencial y quienes lo crearon y lo mantienen, lo hacen con fuerza y dedicación, lo que ha crecido este último año es impresionante y tengo la certeza de que pueda expandirse en más ciudades y ojalá alcance gran parte del país, es una idea que transforma vidas. Muchos egresados de este plan crearon sus propios emprendimientos para sostenerse a sí mismo”.

Geraldine Reyes, de Pan de Azúcar, también fue parte de “Juntando Yerba”, proyecto orientado a reciclar yerba mate que era desperdiciada a pasos preocupantes. El proyecto fue reconocido por UNICEF y fue el representante de Uruguay en el Youth Challenge Global, participaron junto a otros 42 países, con el objetivo de cumplir los ODS (objetivos de desarrollo sostenible). Junto a 2 compañeros más fueron los representantes del proyecto, “aunque atrás habían más de 30 personas”, declara, solo habían 3 que podían representar y obtener las capacitaciones, las mismas fueron de la mano de SociaLab en Montevideo. Finalizada esta instancia el proyecto se expande hacia una cooperativa de viviendas y formaron un modelo de negocio en el que “nosotros recolectábamos los residuos de los vecinos, los compostabamos y devolvíamos en forma de tierra fértil y hummus, regalábamos plantines y también le ofrecíamos a quienes quisieran una mini compostera para que lo implementen en sus hogares”, nos cuenta.

Hoy en día, Geraldine, creo Zona Essei; pero antes de crear el proyecto formo parte del Programa de Intercambio de Jóvenes Embajadores. Ella fue seleccionada junto con otros 13 jóvenes más de todo el país para viajar a EUA y allí recibir una capacitación. Lamentablemente, la pandemia hizo que la capacitación la realice de manera virtual desde su hogar.

Finalizados los 4 meses, les enseñaron a crear un proyecto que solucionase las necesidades que cada uno detectaba en su localidad. Ella, por su parte se orientó hacia el lado de la Soberanía Alimentaria, Conservación de Espacios Públicos y Medio Ambiente y todo lo relacionado a mejorar la calidad de vida de un individuo, “ya que como joven, (18 años) veo en gran parte de mi generación, y en generaciones aún más grandes, una despreocupación por mantener hábitos saludables, dejan los residuos que no usan en espacios que asiste una gran cantidad de personas y nadie quiere responsabilizarse”.

En base a esa experiencia, creo Zona Essei en donde pretende enseñar y ayudar a las personas a tener un estilo de vida más  pleno, comprendiendo la importancia de cuidarnos nosotros, cuidar lo que usamos y como lo desechamos, cuidar la Tierra.

“Lo digo desde mi propia experiencia ya que hace unos años desconocía totalmente estos temas y una vez que los implementé, me sentí más a gusto en muchos sentidos”, declara.

Zona Essei, ya cuenta con voluntarios en todo el país y cada vez son más las personas, que sin límites de edad se suman a este proyecto. Además de cuidado ecológico y sustentabilidad, Geraldine nos cuenta que  “además de estas dos temáticas importantes cabe destacar que también damos talleres para cambiar hábitos, los mismos se están planificando aún”, afirma.

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