Diario El Este

Merecido lo tienen

LIFFA dio sus primeros pasos a comienzos del 2008. Desde el día 1 hasta la actualidad se han disputado poco mas de ocho mil partidos.

Ha sucedido de todo. Goles en la hora, en contra, de cabeza, de zurda de chilena, atajadas increíbles, goles tontos, de lejos, de rebote,con la mano y todo tipo de situaciones que puedan ocurrir durante un partido de fútbol.

Sería imposible lograr la unanimidad para elegir el mejor gol, la mejor atajada o el mejor túnel. Sin embargo, en el fútbol generalmente hay un área donde la unanimidad puede lograrse fácilmente; ¨la culpa es del árbitro¨.

Si el árbitro se equivoca, tengo todo el derecho de hacérselo saber; y si la equivocación es muy grande, mis derechos aumentan, ya que esta popularmente aceptado que ante graves errores arbitrales, yo puedo insultarlo a él y a sus colaboradores, tengo derecho a destratarlo, humillarlo e incluso si el error se da en una jugada que determina el resultado del partido, me vuelvo todopoderoso y tengo derecho a ajusticiarlo mediante violencia física, golpes o puntapiés, ya que el árbitro no puede equivocarse, el no es una persona con defectos y virtudes, familia y amigos, es solamente un árbitro.

Antes y después del partido no existe. El se materializa solo por 90 minutos, no es una persona como vos o como yo, es un ser extraño digno de recibir toda mi ira y mi violencia justificada, porque por algo es el juez.

El árbitro está designado para mediante su criterio impartir justicia, pero si su criterio no coincide con el mío o contradice mis intereses, debemos aleccionarlo. Primero mediante violencia verbal o psicológica y en caso que no entienda no quedará más remedio que golpearlo.

Está comprobado que a golpes se aprende.

Cuando golpeamos a un árbitro en realidad lo estamos educando, él se lo buscó. Cómo nos va a anular ese claro gol en la hora ???

Estaba pidiendo a gritos una paliza y como buenos futboleros debemos proporcionársela.

El fútbol es un deporte de altas pulsaciones, por lo tanto es inaceptable que a alguien se le ocurra sancionarnos gravemente si cometemos excesos verbales o físicos en contra de compañeros o rivales. El que no entienda esto, no sabe nada de fútbol.

El fútbol es un juego de hombres y al rival hay que hacerle sentir el rigor, el fair play es para los blandos y si no estás dispuesto a bancarte una buena piña en los riñones mientras esperás un córner, un quirúrgico codazo en un ojo o una plancha desde la rodilla hasta el pie, este juego no es para vos.

Parte importante del juego son los hinchas. En el caso del fútbol amateur, normalmente son pocos pero se deben hacer sentir. El hincha es sabido que influye notoriamente en las decisiones arbitrales, cuanto más insulte o amenace a la terna, estos más favorecerán a nuestro equipo y si se atrevió a cobrarnos un penal en contra, un simple pero colorido epíteto será suficiente para que se arrepienta y cambie el fallo.

Además los hinchas también tienen derechos, no habrán hecho el curso de árbitro, pero las reglas del juego las conocen muchísimo mejor que los árbitros, no en vano han mirado muchos partidos por televisión y lo que no sepan lo suponen.

También es bien visto que agredan a rivales o integrantes de la terna con proyectiles. Piedras, encendedores, monedas, o los divertidos envases de plástico o rollos de papel de registradora. Si a un árbitro no le parece bien esto, que no arbitre, esto es parte del folklore del fútbol.

Insultos, golpes, amenazas, agresiones siempre va a haber, porque es fútbol, es así.

Por eso es que aconsejamos llevar a nuestros hijos a los partidos, para que ya vayan aprendiendo desde chicos y con nuestro ejemplo como hay que actuar y conducirse cuando de fútbol se trata.

El fútbol es de vida o muerte, no hay mañana, hay que dejar la vida en cada pelota, por el equipo y por el compañero. Trancar con los dientes apretados y la suelita arriba por las dudas.

El rival solo nos desea lo peor, nos quiere ver derrotados y humillados, y para colmo de males el árbitro siempre cobra a favor de ellos, porque es amigo de ellos.

Cuando perdemos no es porque el rival fue mejor, es porque el mal nacido del árbitro los favoreció y los líneas también, porque son todos amigos.

Todos los árbitros nos perjudican, la tienen contra nosotros. Seguramente debe ser porque le hacen mandados a la organización del torneo, porque a nadie le conviene que nosotros ganemos. Y mucho menos que salgamos campeones. A nadie le conviene que un equipo amateur como el nuestro salga campeón…?

Si hasta acá estas totalmente de acuerdo, estas dentro del porcentaje de personas que son incompatibles con los valores que predica LIFFA y te aconsejamos ayuda psicológica. Igualmente no te preocupes, porque al fútbol vas a poder seguir yendo, porque esas son las reglas que rigen nuestra sociedad futbolera y los organismos que tienen el poder para cambiar esta realidad, hacen muy poco al respecto.

Empecemos a cambiar nuestra sociedad desde los lugares comunes que frecuentamos.

Intentemos dejar este mundo para nuestros hijos, un poco mejor de cómo lo encontramos.

El cambio es ahora y comienza cuando vos te decidas.

Por: Marcelo Villar.