Diario El Este

Mitos y verdades de una incubadora de talento digital

Las incubadoras de talentos digitales cada vez adquieren mayor protagonismo en nuestro país. Aquí, los alumnos adquieren habilidades profesionales y conocimientos en tecnología de manera intensiva. La metodología está dirigida a aprender “haciendo”,  es decir resolviendo proyectos que presentan problemáticas de la vida profesional real. 

Desde MindHub, startup argentina que forma talentos digitales, comparten algunos mitos y verdades sobre las incubadoras de talentos.

Menor duración y excelentes perspectivas laborales Verdadero

En estos espacios, profesionales pueden adquirir nuevos  conocimientos y ampliar sus opciones de empleo estudiando en un tiempo acotado. Ya no se estudia en un sólo momento o una sóla carrera. En la actualidad, las personas estudian en distintas etapas de sus vidas, capacitándose en cursos más cortos, adaptándose a nuevos intereses, y teniendo en cuenta la empleabilidad en la industria. 

Son metodologías de aprendizaje más motivadoras Verdadero

Las incubadoras digitales permiten romper el modelo educativo tradicional, ya que los estudiantes salen de la monotonía de la clase magistral. La mayoría de las personas están acostumbradas a asistir a clases donde el docente brinda conocimiento en una exposición donde el alumno sólo toma apuntes. Este contexto de aprendizaje individual cognitivo, está lejos de su aplicación inmediata y trae aparejado falta de motivación. La dinámica de la incubadora plantea el aprendizaje desde la experimentación, planteando al alumno la problemática a resolver.  Con este modelo de aprendizaje, el alumno pone en práctica la teoría descubriendo paso a paso desde el hacer. Esto  convierte el aprendizaje  en un proceso rápido que se graba en la memoria. 

Las incubadoras de talentos digitales funcionan como las escuelas tradicionales Falso

Aprender en una incubadora de talento digital simulando un ambiente de trabajo totalmente experimental, es la gran diferencia al modelo educativo tradicional, ya que juegan un rol activo de aprendizaje. Los alumnos adquieren desde el primer momento habilidades profesionales y técnicas para desarrollarse en el ambiente de trabajo sin dificultad en la  adaptación al rol que deberán desempeñar en adelante.  

Se  emula un ambiente de estudio similar al del futuro ámbito laboral, por lo que egresan con práctica concreta. Estas prácticas se llevan adelante con el uso de metodologías ágiles para desarrollar los proyectos propuestos en un plan de trabajo concreto. Se realizan entregas por sprint de cada uno de los proyectos. Asimismo se expone a los participantes a daily y retro meetings en donde deben exponer el avance de sus tareas y brindar feedback de lo realizado durante la jornada. 

Los alumnos son expuestos al concepto de aula invertida donde acceden a la teoría a través de la práctica propuesta. Esto es guiado por un mentor que actúa como líder de proyecto o Scrum Master facilitando el avance de los alumnos, estableciendo dinámicas de trabajo, dando feedback y ayudando a que puedan cumplir con éxito el cursado. 

Permiten un Aprendizaje inmersivo que conjuga tres grandes componentes: ESPACIO, EQUIPO ACADÉMICO Y  TECNOLOGÍA. Verdadero

En las incubadoras efectivamente conjugan éstos factores. Los alumnos comparten un espacio virtual con una gran carga horaria, trabajo en equipo a diario, guiados por un equipo académico 100% sincrónico para conducir el aprendizaje, donde la Tecnología juega un papel importante como herramienta fundamental en el proceso de aprendizaje. Esto se realiza con cohorts lideradas por mentores que juegan el rol de líderes de equipo o Project Managers. Junto con la ayuda de plataformas innovadoras, se proponen prácticas para llevar a los alumnos de 0 a 100. Esto conforma el ¡Aprendizaje Inmersivo!