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Nació un CAIF. Una Política Social con Historia

por Daniel Altez

Por Lic. Socióloga Silvia Fuentes
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Transcurría el año 1987 y en Uruguay se instrumentaba una política social de atención a la primera infancia. Participaban diversas instituciones públicas con el respaldo técnico financiero de UNICEF y el Estado uruguayo. Había una Comisión de anclaje de este Plan; Comisión Nacional del Menor, la Mujer y la Familia. El Ministerio de Trabajo era un soporte muy importante con el Sr MINISTRO Hugo Fernández Faingol facilitando y realizando diversas acciones Se comenzaba de cero un nuevo plan de atención a la infancia y se habían seleccionado tres puntos geográficos del país para las primeras etapas de su desarrollo. Montevideo, Rivera y Chuy. Los indicadores socio económicos y la realidad geográfica de estos poblados justificaban esta elección.
En la cartelera de Facultad colgaron un cartel con un llamado a estudiantes que quisieran cursar un seminario de Pobreza y Políticas Públicas con la posibilidad de luego realizar trabajos prácticos en territorio. En el seminario se trabajó el marco teórico del abordaje y decenas de documentos de investigaciones realizadas por Organizaciones Nacionales e Internacionales que demostraban el nivel de pobreza que tenían algunas familias uruguayas, como nunca antes había existido en Uruguay, como si ello fuera poco había otros indicadores que demostraba que los hogares más pobres eran los que tenían niños más pequeños.
Más de 30 estudiantes lo cursaron y luego se presentaron como aspirantes al trabajo en territorio, entre esos estudiantes estaba la suscripta. Nunca se supo el porqué, pero se daba preferencia a los estudiantes de sexo masculino para realizar dicha práctica. Nos habíamos presentado como aspirantes al trabajo en el territorio de Chuy, pero con medio punto de distancia de un compañero que vivía en el departamento de Treinta y Tres, ya que él era masculino.
A los tres meses de iniciadas las prácticas el estudiante renunció ya que no logró un buen anclaje en territorio, básicamente porque no conseguía el apoyo comunitario para la instrumentación de su labor. Fuimos llamados a desempeñar el cargo ya que estábamos en segundo lugar. En un elegante edificio de Bulevar Artigas casi 18 de julio, en Montevideo, sede del Plan Caif/UNICEF. en el piso 4 firmamos nuestro contrato laboral por un año de Promotora comunitaria de Plan Caif (Centros de Atención a la Infancia y a la Familia). para el departamento de Rocha. Debíamos trabajar tres días a la semana en territorio y cada 15 días ocho horas en las oficinas centrales de la calle Bulevar Artigas de la capital del país.
Luego de habernos presentado ante diferentes autoridades departamentales y locales comenzamos nuestro trabajo en Chuy. La zona elegida por los técnicos de UNICEF y el Gobierno Uruguayo era la cercana al Hospital debido a que presentaba mayor cantidad de niños menores de cinco años en pobreza extrema. En aquella época las maestras, antes del comienzo del año lectivo, recorrían la zona escolar censando niños, quienes serían potenciales alumnos de su escuela, en base a esa información se confeccionó un mapeo preliminar de niños.
La ciudad de Chuy no alcanzaba a tener tres mil habitantes, pero era el polo de atracción poblacional número 1 de Uruguay. Desde los departamentos del centro del país comenzaron a llegar familias enteras que se radicaban en la zona esperando mejorar su calidad de vida por la diferencia cambiaria con Brasil y por la posibilidad de conseguir trabajo.
Había precios de artículos del lado brasileño que eran tan baratos que no llegaban a la mitad del precio en Uruguay, ello también atraía a otros grupos de personas que a diario desde diferentes puntos del país se dirigían a Chuy para hacer sus compras mensuales y para “bagayear” (léase llevar mercaderías a su lugar de residencia, venderlas y retornar a CHUY a comprar, pasarla por aduana y volver a venderla). Esta estrategia había generado medidas aduaneras tendientes a limitar el ingreso de mercadería brasileña a Uruguay y se había estipulado que cada persona solo podía pasar por aduana con dos bolsos. Ello generaba otras estrategias ciudadanas de pasaje de mercaderías por aduana. El envolverse o ponerse en el cuerpo todo tipo de elementos para pasar por aduana y el de “contratar pasa bolsos”. Las mujeres recién radicadas en la zona encontraron en el pasaje de bolsos por aduana un trabajo remunerado que les permitía subsistir.
Era común ver en la Avenida Internacional de Chuy niños solos sentados en las veredas, cuidados por hermanos algo mayores que ellos, en más de una ocasión los vimos durmiendo dentro de cajas de cartón. Estos niños solos eran en su mayoría hijos de las mujeres que se dedicaban a pasar bolsos por la aduana de Chuy, pero también lo había en otras actividades.
Varios artículos periodísticos a nivel nacional comentaban esta situación de la infancia y ahí estaba el objetivo de atención número 1 de este plan.


Manos a la obra
En la cercanía del Hospital de Chuy funcionaba muy precariamente una guardería y un club de fútbol de niños, ambos con mucho apego en el barrio, desde antes de la llegada de estas corrientes migratorias y eran fruto del trabajo esforzado de algunos padres y algo de colaboración de una empresa privada. Nada había que atendiera en forma integral a niños entre 3 a 5 años de edad. Uno de nuestros trabajos era censar a esos niños, otro era el de sensibilizar a las familias sobre la necesidad de brindar otro tipo de atención a la infancia. Que visualizaran la necesidad de que esos niños asistieran varias horas al día a una institución pública que les brindaría diferentes atenciones en educación, salud, alimentación entre otras cosas, era difícil, pero no imposible. Más allá de la resistencia familiar había una resistencia de algunos sectores políticos que lo más suave que decían era que “ahora el gobierno sacaría a los padres a los niños pequeños para inculcarles su ideología”.
Con los niños comenzaba la historia del Plan CAIF en Chuy, pero había varias cosas que se debían lograr. en el territorio los vecinos tenían que hacerse cargo de gestionar el Centro CAIF, que formaran una organización de la sociedad civil que gestionara los recursos materiales y se encargara del pago del personal con fondos que provenían del gobierno central. Trabajábamos todo al mismo tiempo, pero en niveles sociales muy distintos. En el tema gestión y conformación de la ONG tuvimos el apoyo invalorable del Club de Leones de Chuy y de los Rotarios de Chuy, extenuantes jornadas de reuniones y trámites burocráticos tenían su presencia. Era la primera vez que se hacía eso, en las oficinas públicas nadie sabía ni tenía antecedentes de las características de esta tarea y era más fácil trancar una solicitud que aprender su trámite.
Mientras tanto también se trabajaba en las oficinas centrales haciendo acuerdos interinstitucionales para el comienzo de actividades. Es destacable el deseo que tenían estas familias “recién llegadas” de poder mejorar su condición, confiaban que a partir de su trabajo lo podía lograr y ello les ocasionaba larga jornada laboral haciendo “changas” en lo que surgiera. Ese mismo deseo las llevó lentamente a confiar en el proyecto y sumarse a él.
Mientras esto sucedía en Chuy en otros puntos del país se comenzaban a poner en marcha otros centros Caif, al extremo que al comenzar el año 1989 ya había casi 20 centros en proceso de apertura.
En Chuy se ampliaron las instalaciones de la Guardería existente en el barrio para pasarla a un Centro CAIF, se equipó su mobiliario totalmente a nuevo, se hizo concurso para incorporar personal y se fundó la ONG CAMI Chuy. Un equipo interdisciplinario proveniente de Montevideo realizó la selección de las familias que serían asistidas y de los niños que concurrirían al Centro. Intendencia de Rocha proporcionaría la alimentación en víveres frescos y el INDA los restantes alimentos. Rotarios y Leones de Chuy proporcionaron los uniformes para los niños, cortinados y mantelería entre otras cosas. El Ministerio de Trabajo lideraba acciones burocráticas, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Educación y Cultura, Inau (Consejo del Niño) y otras instituciones estatales también hacían su aporte ya fuera en fondos para el pago de gastos, o en técnicos para la atención a la infancia. Quizás olvidamos mencionar muchos aportes, pero es destacable decir que la población cuando comenzó a ver consolidarse en hechos tangibles las palabras que eran consignas del Programa comenzó espontáneamente a colaborar. Ello llevó casi 10 meses de trabajo comunitario y decenas de recorridas hogar por hogar más todas las obras de arquitectura sumado a los respectivos trámites burocráticos. En el año 1988 había nacido el primer CAIF, era en Chuy y se consolidaba como tal gracias al apoyo de una comunidad que junto a instituciones públicas trabajaron armoniosamente para hacerlo realidad.

2 Comentarios

Anónimo 31 de agosto de 2021 - 12:06

¡Muy buena nota y experiencia!

Anónimo 31 de agosto de 2021 - 10:12

NUNCA olvidaré tus jornadas maratónicas con este proyecto de tantos. Finalmente la TENACIDAD y PROFESIONALIDAD se pusieron de manifiesto y lograras el 1er CENTRO CAIF del departamento de Rocha
FELICITACIONES. Está bueno visibilizar nuestra historia y gente como tú peleara x objetivos en pro de la infancia de nuestros niños.

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