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Prostitución en Uruguay: “A nosotras, los Diputados nos sirven más sentados en la barra de la whiskería que en el Parlamento. Ahí nos pagan ellos”

por Karina Caputi

Trabajadora sexual afirma que en los pueblos chicos, la época de “zafra” son las internas y las elecciones Nacionales

Karina Nuñez, Presidente de la Organización de trabajadoras sexuales del Uruguay, e integrante de la Comisión Nacional Honoraria de trabajo sexual desde el año 2010, mantuvo una reunión con el Senador Guido Manini Ríos solicitando se introduzcan modificaciones en la legislación que regula el trabajo sexual, imprescindibles para posteriores beneficios jubilatorios.

En un trabajo realizado por los jóvenes olimareños Facundo Guzmán y Juan Álvarez, Karina Nuñez reveló datos que involucran al colectivo que representa.

Oriunda de Fray Bentos y siendo la cuarta generación de trabajadoras sexuales en su familia, se  define como feminista popular y trabajadora por los derechos de las niñas, niños y adolescentes desde el año 2007.

Consultada sobre su auto definición, Karina Nuñez señaló que “ser feminista popular significa trabajar más desde las bases y no tanto desde la academia. El trabajo no es una construcción del momento para el otro, es el camino final al que se llega después de haber pasado por la explotación sexual, la prostitución sexual, el meretricio. Son muy pocas las personas que cumplen 18 años e ingresan a ser trabajadoras sexuales, hay que decir que en nuestro país, la prostitución nunca estuvo prohibida. La primera vez que se regula en 1951 en un documento de la Junta Departamental del Departamento de Artigas y desde allí se siguen sumando departamentos hasta que llega a la ley 17515 del año 2002 en que se regula de forma nacional el ejercicio de la prostitución brindándonos a las que somos trabajadoras sexuales por constitución el rótulo de trabadores sexuales. Desde ahí hasta aquí ha sido una odisea”

Sobre cómo ha sido crecer en una familia de trabajadoras sexuales, explicó que “es muy duro, se lleva a muchísima exclusión, tenés que defender a tu madre cuando todo el resto le dice puta, es complicado, poder desarrollarte, tener todo el resto de las capacidades cognitivas que el resto de los gurises en tu mismo grado de estudio puedan tenerlo. Se complica un poco por ahí, es motivo de la deserción de muchísimos alumnos, hijos de trabajadoras sexuales que no resisten esa opresión”

Igualmente desde la maternidad, Karina Nuñez indicó que “cada uno de nosotros tiene una concepción diferente de cómo vive sus distintas etapas. Hay mil formas de ser hijo y mil formas de ser trabajadoras sexuales, actualmente han 13.300 formas diferentes de ser trabajadoras sexuales, que somos las que estamos inscriptas en el registro nacional  pero a su vez, hay 3 veces más de esas 13.300 que viven de forma distinta en el modo que prostituyen sus cuerpos.

Aseguró que no tomó la decisión de incluirse en el registro de trabajadoras sexuales sino que se dio de hecho. “En realidad no tomé la decisión. Me llevaron detenida 3 veces en una noche y entonces al otro día temprano la doctora ordenó que pasara a médico y me hicieran la libreta, pero no fue una decisión propia. Luego que supe las ventajas que tenía tener libreta bueno, ahí si me apropie de eso y lo tomé como válido, y es lo que empodero y la herramienta que llevo adelante”.

En cuanto a la situación actual manifestó: “Nosotros estamos de manera constante en contacto con las compañeras, debido a que tenemos los grupos de los chats, los zoom, estamos en asamblea permanente desde marzo de 2020, a raíz de la llegada de la pandemia al país, porque a la semana que se desató la pandemia cerraron la mayoría de las whiskerías en Uruguay y muchas de las compañeras quedaron en la calle, sin trabajo, sin posibilidades de orientarse laboralmente, entonces se empezó a ver la necesidad de tener que juntarse. Con eso se hizo más o menos el camino, nos fuimos conociendo, tratando de buscar la herramientas o los aliados para poder sacar adelante la olla; y ahora al momento somos 36 afiliadas y 224 asistidas; es decir mujeres que solicitan ayuda a la organización pero que no desean sindicalizarse. Muchas de las compañeras que se vieron impedidas de pararse en las equinas o trabajar en whiskerías, se reinventaron y se diversificaron utilizando redes sociales, páginas y otros canales virtuales, entonces pasamos de un 30 por ciento de trabajadoras sexuales ofertantes por medios electrónicos, a casi un 70 por ciento. Van quedando en espacios físicos o en calle las más viejas, o la que recién inician”.

Karina Nuñez dijo haberse enfrentado a la trata de personas y esto ha generado más de una situación extrema. “A las redes de trata les molesta mucho que les organicemos su mercancía, es más cuando me tocó enfrentarme a ellos, terminé once días en un CTI  y tres meses para volver a caminar. Por ejemplo, en octubre de 2016, que desbaratamos la red de trata de la Laguna Merín, a las 9 de la mañana del siguiente día, había un dominicano enorme, con una nueve milímetros. Les molesta mucho, sí, pero si sos trabajadora sexual y estás viendo que tus compañeras están pasando por eso, no podés hacer la vista gorda. Tenés que tener muy poco corazón para que no te importe, viéndolas como las ves, en la forma en que las dejan, luego que ya no les son redituables a las redes de trata, las dejan que son despojos humanos, las que sobreviven”.

Uno de los temas que mayormente preocupa es la jubilación. “A mí me tocó ver a mi madre y abuela llegar a viejas, después de haber trabajado toda una vida, que pudiendo haber aportado correctamente no pudieron hacerlo y en el momento que se reguló, ellas no quedaron dentro de las que podían ingresar a la amnistía. Estoy convencida que si hay algo que una no quiere, sólo una tiene la potestad de cambiarlo. Yo no puedo pedirle a otro que venga a pelear mi batalla si yo no salgo a pelear por lo mío. Tengo clarito que no quiero llegar a los 70 años como llegaron mis antecesoras, entonces, para que esto suceda, soy yo la que tengo que dar la lucha para no terminar así. Si en ese trayecto se suman compañeras por la misma convicción me parece genial, pero yo tengo seguro que hasta que no pueda tener una carátula en la cual, aportando al BPS con oportunidad de jubilarme, sin tener que estar esperando, llegar a los 70 a vivir como una mendiga, pidiendo y esperando que el Estado me mantenga, no. Porque yo trabajo de forma digna, no le hago mal a nadie, porque no ando casa por casa, ofreciendo mi vagina o diciendo ‘Don, ¿no quiere?’ El que busca servicios sexuales va a los lugares donde se ofertan. Entonces, si yo no robo, no mato, no hago cosas que se riñan con la moral, por qué tengo que esperar vivir de la caridad del pueblo, siendo que yo puedo generar mi propia jubilación”.

En este sentido, se han reunido con legisladores, y el último Partido con quienes se entrevistaron fue Cabildo Abierto. “Días atrás con reunimos con Guido Manini Ríos y a la semana nos llamó para decirnos que se había comunicado con su abogada para hacer la redacción y ver que más se podía ajustar para introducir la modificación en el Parlamento. Nosotros llevamos 3 años pidiendo ese ajuste y la primera modificación que se estableció en ese momento, era darles la oportunidad, a los proxenetas que fueran catalogados de empleadores. Eso era estatizar el proxenitismo y a eso no podíamos acceder. Yo represento a 2 mil trabajadoras sexuales del litoral y el norte del país que mandaron su formulario votándome para que las representara en la Comisión Nacional, en el año 2010 y lo ratificaron 470, en 2016”.

En cuanto a los propósitos que se persiguen, Karina Nuñez señaló que “La meta idónea es abolir cualquier forma de opresión a las mujeres. En las formas en que se llega a esa abolición, es donde me encuentro reñida con los conceptos académicos. Es necesario regular para no dejar en manos de la clandestinidad, porque cuando uno dice que no, le da mucho más poder a los que se ocupan de este tipo de cosas, y vulnera más a quienes son las víctimas. Nosotros apostamos al reduccionismo, no cuestionar la forma en que se llega al sistema del ejercicio de la prostitución, sino tratar de trabajar para que reduzcan la cantidad de tiempo en la exposición de ese tipo de trabajo porque así achicamos las cadenas de naturalización de prostitución como forma de salida de la pobreza”.

La trabajadora sexual también habló de las dificultades de poder acceder a otro tipo de empleo. “Existe la doble moral de la sociedad lleva al estigma para que se haga difícil conseguir otro tipo de trabajo porque hay muchos empleadores que les gustaría verte de pollerita corta, de plumero y medio traste al aire.  Hubo compañera que se presentaron a la policía, auxiliares de limpieza en escuelas, y sólo por tener el registro de trabajadora sexual, entonces cualquier lugar del país donde vayas y pongan tu cédula le va a salir a que te dedicas; ya vas con el cartel en la frente.

Finalmente, la entrevistada indicó que “Para reducir el trabajo sexual primero hay que enseñarle, a los varones, que consumir cuerpos ajenos no es la forma de sentirse más macho. Cuando dejemos de demonizar tanto la sexualidad, acortaremos las formas de que los adolescentes lleguen a sus masculinidades sin el hecho de tener que estar jugando carreras entre quien la tiene más larga o quien dura más y para eso tiene que utilizar esos espacios para ejercitarse.  En este sistema el que no se prostituye es porque es el dueño del ganado. A nosotros nos sirve más un legislador en la barra de la whiskería que sentado en Parlamento; nos da más plata, porque sentados en el Parlamento somos nosotras que le pagamos el sueldo. En los pueblos chicos, los días de zafra, son las internas y las elecciones. En las pasadas, tres alcaldes, sus bautizos lo tuvieron en las whiskerías, y eso no me lo contó nadie, lo viví yo” concluyó.

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