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Proyecto Fénix: un programa de inclusión social nacido del Rugby

por Damián Muñiz

El proyecto del Fénix comienza en Septiembre de 2019 en el penal de Las Rosas como parte del desarrollo de valores a través del Rugby de la Unión de Rugby del Uruguay.

Gonzalo Mieres, quien es parte de este proyecto desde el comienzo, hablo con Diario El Este y nos contó un poco más sobre lo que hay detrás de la práctica del deporte.

Desde sus comienzos, hasta la actualidad, han pasado más de 100 jugadores que vistieron los colores de Fénix. La idea principal del proyecto es, por medio de la práctica de Rugby, lograr hacer cambios positivos, profundos e irreversibles en los reclusos que así lo necesiten, ayudándoles a conocer y conseguir auto valía, respetos juez (la ley), a sus pares y oponentes, auto estima, conciencia social, fuerza interior y humildad, a través del esfuerzo personal y comunitario.

Para lograrlo, debieron de armar una serie de objetivos a cumplir y asi ir paso a paso para que todo se pueda llevar a cabo. Donde como primera medida, comprometerse y armar un grupo estable de “profes” para estar todos los martes y jueves presentes para transmitirles los principios y valores del rugby en su más amplio rango. Y una vez planteada la propuesta en el recinto formar un equipo con internos, los cuales, se conocían poco o nada.

El ex-jugador, Gonzalo Mieres, nos cuenta que en todas las practicas que llevan dictadas desde el comienzo, jamás se sintió intimidado dentro del recinto al dar las clases; como tampoco presencio ninguna discusión a pesar de ser un deporte de mucho contacto físico, en donde es muy común recibir golpes dentro de las reglas del juego.

A partir de ahí, viendo la precaria situación en la que estaban la mayoría de los liberados al salir, decidieron generar un espacio en el que los ex Fénix, y quienes lo necesitaran, que quisieran una oportunidad de reinsertase a la sociedad a través del esfuerzo y el trabajo, pudieran hacerlo.

Con esa idea se puso en marcha el Taller Escuela del Fénix. El objetivo, fuera de Las Rosas fue, crear un espacio de encuentro, una usina de ideas y un taller de trabajo en el cual aquellos que saben algún oficio puedan enseñar su técnica a aquellos que quieren aprender a ser auto válidos, ya que conseguir un trabajo de empleados para los ex reclusos es realmente muy difícil. De esta manera en el taller del Fénix aprenden a generar su propio negocio, pasando por todas las facetas de la creación y puesta en marcha de un proyecto productivo.

Asi fue como la Iglesia de La Candelaria, le cedió un espacio, en el Barrio Kennedy, en donde puedan desarrollar sus actividades.

Además uno de los miembros del Fénix aportó una casa donde  pueden vivir aquellos chicos que, o bien no tienen hogar, o prefieren alejarse de su antiguo entorno

Aquello que empezó como un programa en donde solo se iba a practicar rugby en Las Rosas, hoy se convirtió en el apoyo emocional y económico para muchos jóvenes cuando recuperan la libertad.

Hoy, el taller escuela cuenta con una máquina de coser industrial para coser plástico. Con ella, aprendieron a fabricar todo tipo de artículos para la venta: fundas de tablas de surf, bolsos, fundas para motos, etc.

Además, cuentan con una cocina en donde se elaboran productos de calidad para la distribución y venta de granolas, alfajores de maicena y demás.

También se está realizando un proyecto de huerta y vivero para auto abastecimiento y venta de plantas.

Todo esto, además de darle un sustento económico a través de un trabajo digno, también los introduce en el aprendizaje gastronómico, artesanal y les da una lección de cómo llevar un negocio adelante ya que ellos mismos manejan las finanzas del proyecto. En donde en un futuro, espera que se convierta en una cooperativa y pueda brindarle más ayuda y trabajo a otros jóvenes que estén en la misma situación.

El fénix comenzó un equipo de Rugby en el Kennedy, cerca del taller donde elaboran, lo que les permite volcar lo aprendido a los niños y jóvenes del barrio, devolviendo así lo aprendido en las Rosas.

Cuando se le pregunto a Gonzalo Mieres, que precisarían para continuar con el crecimiento, contesto “materialmente: Una amasadora ayudaría muchísimo para la elaboración en cantidad en menor tiempo, y socialmente, de la ayuda de la comunidad, que compren los productos que son de muy buena calidad, además de saber que están dando oportunidad a un proyecto que ayuda a crear una sociedad más sana.

Fotos: Jesus Giraud

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