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¿Qué significa “cambio disruptivo”?Gustavo Lazzari (*)Empresario y Economista - Diario El Este

¿Qué significa “cambio disruptivo”?
Gustavo Lazzari (*)
Empresario y Economista

El diccionario es claro. Disruptivo significa “Rotura o interrupción brusca”. La pregunta inexorable es ¿qué es lo que hay que romper? y ¿por qué debe ser brusco?

Ya que estamos con el diccionario busquemos el significado de la palabra “inviabilidad” . Que no tiene posibilidades de llevarse a cabo.
El objetivo de la política puede resumirse en el texto del preámbulo de la Constitución Nacional, por la cual juran cada vez que asumen. “con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”

Hasta ahora sabemos lo que queremos y aprendimos el significado de dos palabras. “Disruptivo” e “inviabilidad”.

El análisis de toda política económica debe partir de lo que la literatura denomina “condiciones iniciales”. Hagamos un breve repaso.

• Inflación 2021: 45/50% anual, séptima inflación más alta del mundo
• Déficit Fiscal 2021: 8% del Pib. En 100 años, sólo cinco años tuvimos superávit
• Exportaciones: U$S 55.000 millones. De cada U$S 100 dólares que se comercializan en el mundo cada año la Argentina representa sólo diecinueve centavos. No existimos
• Deuda pública: infinanciable. Calificamos menos que país de frontera.
• Crecimiento: en 2020, el pib cayó 10%, tres veces más que la caída promedio mundial.
• Inversión: 13% del pib. El mínimo debería ser 18/20% del Pib. Significa que ni siquiera estamos haciendo los mantenimientos mínimos a las máquinas.
• Y todo esto redunda en
• 64% de los niños son pobres y sin los planes sociales la pobreza en los niños hubiera alcanzado el 72%
• 34% de los niños padece inseguridad alimentaria
• Uno de cada dos niños del GBA recibe ayuda alimentaria
• Siete de cada diez niños no tiene celular y tres de cada diez no tiene acceso a internet
• La tasa de desempleo llegó al 10,8% en un contexto de no creación de empleo privado formal desde 2012.
• La existencia de más de 4500 barrios precarios (villas) cobija a mas de cuatro millones de personas.

Ríos de tinta podríamos derramar agregando datos del fracaso educativo, sanitario, de seguridad, administración de justicia y prestación de servicios básicos como agua, alcantarillado, calles, acceso a la información y esparcimiento.

Esos son los datos, las condiciones iniciales. Duele. Podemos decir, y debemos hacerlo que la Argentina es el gran fracaso económico y social del siglo XX y lo que va del XXI. Mejor reconocerlo.

Para lograr los objetivos planteados en el preámbulo de la CN, tenemos la política fiscal, monetaria y el marco regulatorio.

• Más de 170 impuestos, 100 mecanismos de recaudación anticipada.
• Decenas de miles de regulaciones.
• Un mercado laboral hipertutelado y con una industria del juicio a toda chimenea.
• Y un marco normativo agresivo a la inversión, a la propiedad privada, al comercio y al afán de lucro y progreso.
• Como corolario, declaraciones oficiales poco amigables, lesionan expectativas, aumentan el riesgo y el temor de todos los agentes económicos. Empresas, trabajadores, inversores, incorporan expectativas negativas en torno al futuro. Tras ello, aumenta el atesoramiento, se reduce el ahorro productivo, y se resienten las inversiones.

En este escenario aumentar el empleo, la productividad, los salarios reales y reducir la pobreza es absolutamente imposible. No hay posibilidad que con el actual esquema regulatorio, impositivos y laboral (no salarial) los particulares inviertan, demanden trabajadores y esa demanda presione a favor de salarios reales más altos.

Si así como estamos la argentina es inviable, entonces por definición el cambio requerido es necesariamente disruptivo. Rotura o interrupción brusca.

Hay que romper con el esquema actual de impuestos altos e impagables, regulaciones imposibles y un marco laboral que atenta contra la creación de empleo.

Y tal ruptura debe ser brusca, de shock, no gradual. Medidas simples, consistentes, serias, integrales con profundo sesgo disruptivo.

Anunciadas todas juntas en un solo día. Para que las expectativas sientan un cimbronazo, un sacudón.
Los agentes deben percibir en el lapso de tiempo más corto posible (horas, días) que el cambio es profundo, consistente, irreversible. La palabra derrota no puede estar en el menú de opciones.
Sólo así las 600.000 empresas de la Argentina revitalizarán su rol productivo y creador. Habrá nuevas empresas y nuevos emprendedores que demanden empleo para producir.

En otro artículos detallaremos cuales son las medidas disruptivas. Un decálogo de medidas consistentes, creativas y esperanzadoras.
Ante la inviabilidad solo cabe la disrupción.
Si la disrupción nos asusta, tratemos de no ser tan inviables.

(*) Actualmente dirige el Programa País Pyme de la Fundación Libertad.