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Rincón Cultural: Bernardino Telesio

por Damián Muñiz

En días anteriores hemos mencionado a grandes filósofos renacentistas dentro de la rama de la política. Como dijimos, a la filosofía de esa época, se la puede dividir en tres ramas distintas.

La siguiente rama es la filosofía de la naturaleza o cosmología (si, la cosmología tiene sus orígenes en la filosofía antigua). Los primeros filósofos que estudiaron la naturaleza (physis) fueron los presocráticos, trataron de establecer el origen y la constitución de los seres naturales. Entendían la naturaleza como una substancia permanente y primordial que se mantiene a través de los cambios que sufren los seres naturales. Se considera el precursor de lo que hoy conocemos como las ciencias naturales y física hasta mediados del siglo XIX.

La lista es larga y tiene nombres como Newton, Keppler, Da Vinci, Descartes y muchos más. Pero nos vamos a detener en Bernardino Telesio.

Su obra más importante es De rerum natura iuxta propria principia, editada en Nápoles en el año 1565, donde anticipa ideas que luego serían desarrolladas por otros pensadores.

Este filósofo napolitano, parte de una ruptura con Aristóteles, acusándolo de contradictorio consigo mismo y con las Sagradas Escrituras. Sostiene que no hay ninguna razón para seguirlo, antes de seguir a la experiencia.

Sostiene un panpsiquismo según el cual la naturaleza se rige por sus propias leyes, hay que descubrir en ella el “alma divina” sobreañadida a la naturaleza, afirmando que en el hombre, es la libertad.

Telesio construye una nueva física, con nuevas leyes que regulan el movimiento. Según él hay tres principios, dos activos y uno pasivo: los activos son el calor y el frío mientras que el pasivo será la materia, configurada por las dos fuerzas contrarias entre sí.

El cielo es el calor (Sol), el frío es la tierra, el agua la pugna entre ellos representa toda la realidad, de lo que se deduce que todas las diferencias (formas) cualitativas se reducen a un solo criterio: la de la lucha del calor y el frío. Como consecuencia, el conocimiento va a ser explicado por este mismo principio.

El espacio vacío es posible, y lo mismo podemos plantear respecto al tiempo.

Por el hecho más relevante por el cual se lo conoce, podría ser su percepción al intelecto humano. Telesio, lo entendía como un complemento imperfecto, que se utiliza solo por defecto, porque la experiencia no ha sido completa, solo se recurre a él cuando la experiencia falta, puesto que los cambios externos pueden ayudar a la autoconservación, esa sensación externa, además de producir calor y frío, también producen placer y dolor, tiene relación con el principio de conservación, sin caer con identificar el placer con la virtud, pero su identificar el placer como más cercano a las virtudes. También la ética se podría reducir a hechos empíricos.

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