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ROBERTO CALDEYRO-BARCIA (1921-1996) En el centenario de su nacimiento

por Ana Laura Gorosito

El 26 de setiembre de 1921 se cumplen cien años del nacimiento de Roberto Caldeyro- Barcia, un insigne investigador uruguayo que ayudó a cambiar los paradigmas de muchos factores en la atención materno-infantil en el mundo. El único oriental que fue tres veces candidato al Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Por su sangre corrían los aportes de la inmigración mediterránea 75% española y 25% italiana, hijo del Dr. Joaquín Caldeyro Rodríguez, un médico gallego, graduado en Uruguay y discípulo del gran Profesor Dr. Américo Ricaldoni; que trabajó muchos años en Uruguay como tisiólogo; su madre Elvira Barcia Linardi, hija de un famoso abogado y hermana del Dr. Pedro Barcia, distinguido radiólogo. Caldeyro Barcia fue un docente innovador de quien muchas generaciones recibieron sus inolvidables lecciones de Fisiología y Fisiopatología, que reformó la enseñanza y potenció la investigación, con proyección internacional.


Caldeyro Barcia ingresó a la Facultad de Medicina el 1º de marzo de 1938, con 16 años.

Desde 1942 se incorpora al Instituto de Ciencias Fisiológicas, dedicándose desde entonces a la docencia e investigación científica, siendo el segundo docente con dedicación exclusiva en la Universidad de la República. Su dedicación temprana a la docencia no le impidió actuar en la Asociación de los Estudiantes de Medicina (AEM), siendo miembro responsable de su publicación El Estudiante Libre, y dirigiendo dos huelgas de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU).

COMIENZA SU VINCULACIÓN CON HERMÓGENES ÁLVAREZ

Siendo estudiante de Ginecología, el Profesor Hermógenes Álvarez preguntó: “¿Hay alguien entre los aquí presentes que sepa cómo registrar y medir la presión del líquido amniótico? Yo levanté la mano y dije que sabía cómo hacerlo. Al día siguiente efectuamos un primer registro”. Tal lo que recordaría el propio Caldeyro. “Desde aquel día los hallazgos se multiplican y comienzan a modificarse conceptos anticuados y erróneos sobre la contractilidad del útero grávido. Rápidamente se definen sus aracterísticas en el transcurso del embarazo, del parto, del alumbramiento y del puerperio. Pero además, se puede aclarar casi definitivamente el efecto de distintas drogas sobre la contractilidad del útero. La metodología resultó ser excelente a estos fines, y los resultados obtenidos serán inobjetables.”

Trabajando en el Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de Montevideo, dirigido por el Prof. Dr. Diamante Bennati, Caldeyro tuvo ocasión de interactuar con grandes investigadores que concurrieron a Montevideo, debiendo destacarse al argentino Bernardo A. Houssay, Premio Nobel de Fisiología y Medicina 1947, al belga Corneille Heymans, Profesor de Farmacología y Premio Nobel de Fisiología y Medicina 1938, al también belga Zenon Bacq, Profesor de Fisiopatología de la Universidad de Lieja, y al estadounidense Samuel R. M. Reynolds, Profesor de Fisiología de la Universidad de Illinois, junto a quienes perfeccionó sus aptitudes para la investigación en ciencias fisiológicas.
Quienes beneficiaron de esa interacción fueron: Eduardo F. Migliaro, Héctor Mazzella, Elio García-Austt Negri, Roberto Caldeyro Barcia, José Pedro Segundo, Stella Castillo de Bonnevaux, Miguel Ángel Patetta Queirolo, Pablo V. Carlevaro, Luis E. Folle Richard, Israel Korc y Eugenio Prodanov. Cada uno de ellos siguió luego una línea de especialización diferente unos en neurofisiología, otros en cardiovascular, otros en biofísica, bioquímica o farmacología. Algunos como Castillo y Patetta desempeñaron cátedras en Venezuela por muchos años. Otros como Mazzella y Migliaro estuvieron largos períodos en ese país y retornaron a Uruguay. García Austt Negri se exilió en España donde fundó la Sociedad Española de Neurociencias. Segundo trabajó en los Estados Unidos. Carlevaro trabajó muchos años en Uruguay y en Cuba; Korc
desempeñó por años su cátedra en Uruguay y también en Río Grande (Brasil), Folle y Prodanov trabajaron en Uruguay.

La colaboración con Hermógenes Álvarez fue desde mediados de 1947 muy importante para perfeccionar los estudios que venía éste llevando a cabo desde tiempo atrás, aplicando con la colaboración de Caldeyro moderna metodología de registro, que permitió ensanchar los alcances de sus investigaciones sobre la contractilidad uterina humana durante el embarazo y el parto, que determinarían – en todo el mundo – cambios significativos en la práctica obstétrica en las décadas siguientes. Ambos encabezaron un equipo científico con nuevos integrantes que fortalecieron los diversos aspectos clínicos, estadísticos, farmacológicos y fisiopatológicos. Definieron así cuantitativamente la intensidad y frecuencia de las contracciones uterinas, midiéndola en las que denominaron Unidades Montevideo, que rápidamente fueron incorporadas por el lenguaje científico internacional. El primer registro de presión intra-amniótica tuvo lugar el 10 de junio de 1947.

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La Sección de Fisiología Obstétrica comenzó a trabajar a principios de 1947, pero fue fundada oficialmente el 12 de setiembre de 1949 por las autoridades de la Facultad de Medicina. Pasó a denominarse Servicio de Fisiología Obstétrica cuando la Universidad elevó al Parlamento su proyecto de presupuesto en 1956, y en 1957 el Servicio recibió el nombre “Profesor Doctor Bernardo A. Houssay”, honrando así a quien una década atrás la Facultad de Medicina había otorgado el título Doctor Honoris Causa.
Durante más de una década Álvarez y Caldeyro-Barcia continuaron liderando el equipo de investigación, en constante ampliación de integrantes, constituyendo lo que se denominó Servicio de Fisiología Obstétrica de la Facultad de Medicina “Profesor Bernardo A. Houssay”. El cual incorporó no solo a los clínicos y fisiólogos que habían participado desde el inicio de las investigaciones, sino que se fue ampliando con estadísticos, ingenieros, químicos, y otros nuevos profesionales de la ginecología, obstetricia. A partir de la década de 1960 Hermógenes Álvarez, desde su Clínica Ginecotocológica del Hospital Pereira Rossell, se dedicó al estudio de la placenta, realizando importantes aportes que tendrían singular futuro; también de amplia repercusión internacional.
El Servicio de Fisiología Obstétrica obtuvo importantes apoyos de fundaciones y organismos internacionales que permitieron ensanchar el campo de sus investigaciones, perfeccionar su instrumental y ampliar sus recursos humanos. Cuando en 1959 se incorporó el Ing. Quím. Jorge Brovetto, se desarrolló una importante línea de investigación sobre hormonas proteicas vinculadas al desarrollo del feto y el embarazo.
Hubo una auténtica explosión de conocimientos que cambiaron para bien el futuro de la salud materno infantil, particularmente en lo relativo al embarazo, parto y puerperio.
Que el mundo recibió con admiración y volcó sus miradas a lo que se hacía en Uruguay.
Se inició una proyección hacia la Perinatología, incluyendo una serie de investigaciones sobre la salud fetal de amplias perspectivas en las décadas siguientes, permitiendo la monitorización del parto, la detección temprana del sufrimiento fetal, la corrección de los factores reversibles y aún recuperar la vida de bebés con bajo peso al nacimiento.
Estos incesantes avances atrajeron la atención del mundo entero y la presencia de becarios que luego serían profesores de obstetricia en diversos continentes, fue una realidad cada vez más gravitante en la actividad del Servicio.

NACIMIENTO DE LA PERINATOLOGÍA

Las investigaciones de Caldeyro-Barcia y su equipo, ya desde que se instalaron en el Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela” y en una estrecha colaboración con la Clínica Ginecológica y Obstétrica dirigida por el Prof. Dr. Juan José Crottogini, fue perfilando el nacimiento de una nueva disciplina: la perinatología. Que Caldeyro definió así: “La Perinatología – que se llama más a menudo Medicina Perinatal – es la ciencia que se ocupa del feto, de la madre y del recién nacido, comprendiendo los períodos desde la concepción, todo el embarazo, todo el parto, todo el período neo-natal y también, en el caso de que se produzcan daños en el feto en estos períodos, estudia las secuelas que pueden persistir en el niño y motivar trastornos para el resto de su vida.”

EL CENTRO LATINOAMERICANO DE PERINATOLOGÍA (CLAP)

Dijo Caldeyro: “La OMS a través de la OPS, frente a ciertas restricciones que teníamos – sobre todo económicas – decide fundar en Montevideo, aquí en el Hospital de Clínicas, el Centro Latinoamericano de Perinatología, con lo cual nos soluciona una cantidad de problemas y además aumenta el número de gente que podemos adiestrar de otros países. En total son más de 400 los becarios que han pasado por acá y que hoy son profesores en diversas partes del mundo, sobre todo en Latinoamérica y en España”.
Entre otros aportes de Caldeyro-Barcia al conocimiento universal debe mencionarse que definió por vez primera las características de los trazados electrocardiográficos fetales, para diagnóstico del sufrimiento durante el trabajo de parto; el monitoreo fetal, de valor predictivo en la clínica obstétrica, que se integró al estudio y registro casi rutinario realizado hoy para la vigilancia durante el embarazo y parto; la relación entre el pH de la sangre fetal y la frecuencia cardíaca, así como las adaptaciones posturales durante el parto, lo que con posterioridad fue confirmado por otros autores en el extranjero; introdujo el concepto de “reserva fetal intrauterina” y la prueba de la tolerancia fetal a las contracciones uterinas inducidas; inició la terapéutica del sufrimiento fetal agudo mediante la inhibición de las contracciones uterinas; el estudio de los factores hormonales básicos de la reproducción humana, entre muchos otros aportes.

Para setiembre de 2010, habían pasado por el CLAP, iniciado por Caldeyro-Barcia, más de 1600 becarios de todos los países de las Américas y muchas naciones europeas. Sin duda se multiplicó varias veces el número de becarios de América, Europa y Japón. Ni qué hablar de la educación que se realizó país por país, para mejorar las condiciones de atención de la madre y el recién nacido. El conjunto de conocimientos generados por este grupo de investigadores se difundió rápidamente en el ámbito de la atención materno infantil, mejorando notablemente los indicadores y logrando avances significativos en la salud de las poblaciones, por la incorporación de prácticas y guías de cuidados más eficaces.

EL PROGRAMA DESARROLLO DE CIENCIAS BÁSICAS (PEDECIBA)

Con el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973, la investigación científica sufrió en Uruguay grave deterioro. Poco después la Universidad de la República era intervenida y numerosos docentes e investigadores de sus diversas Facultades se vieron obligados a emigrar, por haber perdido sus cargos y estar amenazada su libertad. Solamente el Instituto de Ciencias Biológicas “Clemente Estable” pudo continuar con sus actividades de investigación. Cuando se aproximaba el fin de la dictadura, a principio de la década de 1980, algunos científicos que trabajaban allí, los Dres. Rodolfo Wettstein, Omar Trujillo Cenoz y Omar Macadar dieron comienzo a un proceso que apuntaba a pensar qué se podía hacer en materia de ciencia en el país, trabajando por el futuro. El PEDECIBA fue creado en octubre de 1986 en el marco de un convenio entre la Universidad y el Ministerio de Educación y Cultura, con la participación del PNUD y el patrocinio de la UNESCO. Caldeyro-Barcia fue designado en acuerdo del MEC y la UdelaR como Director del PEDECIBA y el Ing. Enrique Cabaña lo fue como Subdirector; lo dirigieron por los primeros diez años.
Al tiempo de la reinstitucionalización democrática no existía la Facultad de Ciencias.
Fundada en 1990 a partir de la antigua Facultad de Humanidades y Ciencias, la Facultad de Ciencias es una institución de enseñanza, investigación y extensión en el área de las ciencias naturales y exactas. La Facultad ofrece más de 20 títulos de grado y posgrado así como también programas conjuntos con ANEP para la especialización de sus docentes en áreas científicas. Según expone en su propia presentación: “La Facultad de Ciencias es uno de los mayores generadores de conocimiento científico en áreas de gran impacto económico y social como la salud, la energía, los recursos naturales, el clima y el medioambiente. Sus más de 400 docentes e investigadores constituyen alrededor del 15% del Sistema Nacional de Investigadores.”
La personalidad científica y humana de Caldeyro contribuyó en gran medida al fortalecimiento del PEDECIBA, que constituyó un verdadero semillero de jóvenes científicos que transformarían el perfil de la investigación e innovación en el Uruguay de las décadas siguientes. Una demostración cabal de este aserto es que gran parte de los integrantes del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) que desde abril de 2020 colaboró con el Gobierno nacional en la marcha de la pandemia por COVID-19 (SARS- COV 2), tuvo su origen en aquel Programa.

DISTINCIONES Y HONORES

Resultaría muy extenso detallar la nómina de distinciones y honores que recibió Caldeyro-Barcia en su larga carrera como investigador científico con aportes reconocidos universalmente. Fue distinguido como Miembro de decenas de Sociedades Científicas en todo el mundo, Doctor Honoris Causa de numerosas Universidades en España y América. Recibió numerosos premios, entre ellos el “Bernardo Houssay” y el “Abraham Horwitz”. Tuvo tres nominaciones al Premio Nobel de Fisiología y Medicina. También recibió la Distinción Sindical al mérito docente y científico en 1987 por el Sindicato Médico del Uruguay. Integró como miembro titular fundador la Academia Nacional de Medicina de Uruguay, donde alcanzó destacada actuación.


Al conmemorarse el Centenario del nacimiento de Roberto Caldeyro-Barcia, debemos recordarlo como uno de los científicos, formado en la Facultad de Medicina de la UdelaR, que más contribuyó al conocimiento del Uruguay en el mundo por sus grandes contribuciones a la innovación y perfeccionamiento en múltiples ramas. Dejando un claro ejemplo de la interdisciplina, la cooperación nacional e internacional y el énfasis puesto en la formación de recursos humanos para la salud y el bienestar de sus pueblos.
El martes 29 de setiembre de 2021 tendrá lugar en Montevideo, una ceremonia de homenaje en Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.

Artículo: Dr. Antonio Turnes

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