Diario El Este

Sobre apelaciones, coaliciones y enojos.

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Hace hoy 14 días, en forma sorpresiva, la Cámara de Representantes aprobó un recurso de apelación presentado por ediles frentistas de Rocha, frente a una resolución del Ejecutivo departamental que habilitaba una excepcionalidad para el proyecto conocido como Garzón Marítimo.

Mediante dicha resolución se permitía el desarrollo de un proyecto urbanístico en el balneario Garzón, que autorizaba a construir en un área mínima de padrón de una hectárea, desde las cinco que prevé la normativa vigente.

La sorpresa vino por el lado de que en la Comisión de Legislación y Códigos de la Cámara de Representantes, el informe en mayoría había apoyado la postura de la Intendencia de Rocha; sin embargo, al llegar el momento de la consideración en el plenario, los diputados de Cabildo Abierto y el del Partido Independiente, así como César Vega (del PERI) acompañaron la postura del Frente Amplio.

Lógicamente, esto generó repercusiones, tanto a nivel nacional, como departamental. Pocas horas después de la votación, el Intendente Departamental, visiblemente molesto, apuntó en diferentes medios de prensa contra el Frente Amplio, a quien acusó de estar ‘’ensañado’’ con los gobiernos departamentales de Rocha y Río Negro, por no asumir la derrota en las elecciones departamentales; y contra Cabildo Abierto, sobre el que opinó que se ha ‘’transformado en una herramienta útil al servicio del Frente Amplio’’.

Lo primero que me llama la atención es la omisión al voto del diputado del Partido Independiente, y al del PERI. Si bien es cierto que en éste último caso no integra la coalición de gobierno, el Partido Independiente sí lo hace, contando con un Ministro (Pablo Mieres) y otros cargos, como la Directora de Inmujeres (Mónica Bottero) el Coordinador la Junta Nacional de Drogas (Daniel Radío) y  el Director de TNU (Gerardo Sotelo)

Claro que esto podría explicarse por el hecho de que se estuviese refiriendo a la ‘’coalición’’ departamental, en la que hay dirigentes/militantes de Cabildo Abierto ocupando cargos de gobierno, pero no hay ningún dirigente del Partido Independiente.

Pero éste hecho, si cabe, viene a refrendar una postura que vengo sosteniendo desde antes de las elecciones departamentales: la ‘’coalición’’ a nivel departamental no existe. Es una entelequia, como la vida después de la muerte, los viajes en el tiempo, y el decanato del fútbol uruguayo.

Por más que Cabildo Abierto cuente con cargos políticos en la Intendencia de Rocha, en los hechos, éste partido no compitió en las elecciones departamentales, sino que fue subsumido dentro del lema Partido Nacional. Quienes integraron listas de Cabildo en las internas de junio, no podían figurar en las listas departamentales, y por los arreglos electorales realizados, tampoco cuenta con ediles propios en la Junta Departamental (salvo que José Luis Molina se haya incorporado al partido y no me haya enterado)

En cuanto al ensañamiento, o supuesto ensañamiento, por parte del Frente Amplio, es preciso notar que en ocasión del tratamiento del tema en la Junta Departamental, el mismo sólo contó con los 16 votos de la bancada del Partido Nacional. Tanto el Frente Amplio, como el edil del Partido Colorado, votaron en contra de la resolución. De hecho, Rafael de León fue uno de los que se mostró más crítico al respecto.

Esto se debió a una postura histórica del Partido Colorado, contraria a la habilitación de proyectos de desarrollo urbanístico por la vía de aprobar excepciones a la norma en la Junta Departamental. Esta posición no sólo fue compartida por la bancada de ediles del Frente Amplio, sino que, en última instancia, fue lo que llevó a que algunos presentaran el recurso de apelación ante la Cámara de Representantes.

En este sentido la molestia del Intendente parece ser (por no decir es) enteramente política. Primero que nada, porque si bien no soy ni de cerca un experto en la materia, entiendo que legalmente la posición de la oposición tenía bases jurídicas más sólidas que las del oficialismo en lo referente a las normativas nacionales y departamentales de ordenamiento territorial. Y en segundo lugar, y unido al primer punto, porque el propio Intendente, siendo edil de la oposición en los gobiernos del Frente, se opuso a las excepciones por la vía de resoluciones de la Intendencia. De hecho, no votó el proyecto de Garzas Blancas, a pesar de que para el mismo se realizó una audiencia pública.  

O sea: tenemos un nuevo ejemplo de que los argumentos (de unos y otros) cambian según el lado del mostrador del que se encuentren. Porque si bien es cierto que en los gobiernos del Frente se realizaron audiencias públicas para considerar la aprobación del proyecto de Garzas Blancas y el del puente sobre la laguna Garzón; también es cierto que se aprobaron excepciones en otros puntos de la costa, incluso en La Paloma.

Ahora, viéndolo de afuera, en términos de construcción democrática no deja de ser positivo que la coalición no funcione como un bloque monolítico, y que dentro de la misma puedan darse éste tipo de diferencias, con legisladores que votan con el mayor partido de oposición, por consideraciones jurídicas por sobre valoraciones políticas. O por hacer una comparación odiosa: que no pase lo que pasa en Argentina.

En tiempos que la política está tan cuestionada, paradójicamente, esta es una señal de que la política uruguaya no es un compartimento estanco, y que las mayorías parlamentarias no están automatizadas por ‘’brazos de yeso’’.

Por supuesto, para un gobierno que se imaginaba una votación favorable y concretar una inversión importante en el departamento, resulta baladí conformarse con el razonamiento anterior; pero para quienes creemos que la política no se trata sólo de duelos retóricos y acrobacias argumentales, sino que también es el sutil (y desgastante) arte de negociar, convencer, e incluso encontrar la parte de verdad en los argumentos ajenos.

En las horas que pasaron, esta votación siguió trayendo novedades, que incluyeron la respuesta de Manini a nuestro Intendente, una crítica de Martín Rodríguez (el Director de Desarrollo de la IDR) a Manini, y lo más reciente: la expulsión de Martín Rodríguez de Cabildo Abierto.

Es que los enojos, en política, son malos consejeros.