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Un libro que esperó 48 años se rebela contra el extravío de la izquierda en 1972-1973

por Leonardo Haberkorn

Es un libro pequeño, de poco más de cien páginas, que lleva un título desafiante y es como un viaje en el tiempo.

Se llama “Uruguay 1973. Izquierda, ¿baluarte de la derecha?” y esperó más de 48 años para ser publicado. Fue escrito en julio de 1973 y presentado al tradicional concurso de ensayos del semanario Marcha, en la última edición antes de que la dictadura clausurara la publicación.

El autor del ensayo que ahora se transformó en libro es Luis Sabini, un periodista argentino-uruguayo, nacido en 1938, que vivió parte de la dictadura en Suecia y que hoy reside en Piriápolis. Tiene ideas de izquierda y se ha especializado en asuntos de ecología.

Sabini no ganó el concurso de Marcha. El jurado –compuesto por el propio Carlos Quijano, Arturo Ardao y Carlos Martínez Moreno- declaró desierto el premio en la categoría ensayos.

Medio siglo después, el texto fue por fin publicado y leerlo es como comprar un pasaje en la máquina del tiempo. Escrito en el momento en que se acababa de consumar la disolución del Parlamento y se realizaba la huelga general de la CNT contra el golpe militar, el análisis está desprovisto de los sesgos que los relatos que se construyeron luego le adicionaron a los hechos.

Por ser un hombre de izquierda, Sabini se centra en analizar de un modo crítico las actitudes que la izquierda tuvo entonces, muchas de la cuales hoy son negadas o minimizadas, o incluso relatadas en sentido inverso.

Denuncia, por ejemplo, el maniqueísmo con el cual los suyos daban la discusión política. Le dolía que el presidente Pacheco Areco llamara a sus partidarios “los uruguayos bien nacidos” y que la izquierda no encontrara una mejor manera de rebatirlo que hablar de “los orientales honestos”.

También molestaba a Sabini que la izquierda recurriera, al igual que a la derecha, a actos de “matonismo” e incluso de “terrorismo”.

El libro, escrito en el momento de los hechos, se mete en un tema tabú, al que me referí en el libro “Milicos y tupas”. Sabini –aquel Sabini de hace 48 años y medio- se sentía escandalizado porque desde la izquierda se aprobaba la tortura cuando ella era infligida a “los oligarcas”.

El libro denuncia que muchos izquierdistas incurrían en el siguiente vicio: “Duplicar el pensamiento y ser sumamente activos en la repulsa a la tortura infligida a militantes sindicales, guerrilleros, rebeldes y, sin embargo, ‘bajar la guardia’, empezar a sentir complacencia si la tortura se dirige hacia ‘oligarcas’. Aunque parezca aberrante, esta actitud se ha reiterado dentro de la gente de izquierda”.

Recordemos que en 1972, y durante una de las etapas de la tregua con el MLN, varias unidades militares se dedicaron a detener, apresar e interrogar bajo tortura a los llamados “ilícitos”, empresarios y profesionales supuestamente “corruptos”. En algunos de esos interrogatorios participaron integrantes del MLN. Hay testimonios al respecto en los libros “Ecos revolucionarios”, de Rodrigo Vescovi, y en “Milicos y tupas”.

La confusión en la izquierda fue tal que en las páginas de Marcha, Mario Benedetti escribió un artículo donde en tono festivo narraba que la ola represiva se estaba cebado con “los ilícitos” y decía que no los estaban torturando porque eran tantos que si se los quería someter al submarino se tendría que habilitar a tales efectos la piscina de Trouville.

Una semana después, el propio Quijano escribió -también en Marcha– otro artículo opuesto en todo sentido al de Benedetti, donde recordó que “la tortura es siempre repudiable y repugnante”.

El libro de Sabini revive aquella confusión hoy negada.

Algo similar ocurre con el golpe militar de febrero de 1973, cuando el Ejército y la Fuerza Aérea desconocieron la autoridad del presidente todavía constitucional Juan María Bordaberry, voltearon un ministro y, en los hechos, comenzaron a gobernar de facto. Fue la antesala, el preámbulo, del golpe de Estado final de junio de 1973.

Sabini denuncia en el texto el apoyo del Frente al golpe de febrero. Recuerda que con un gran acto de masas realizado en la avenida 8 de Octubre y Comercio, en el cual habló Seregni, el Frente Amplio apoyó “la salida militar”. Agrega, en un dato hoy olvidado, que a la misma hora exacta de ese acto, las fuerzas del orden disolvían una manifestación de apoyo al presidente Bordaberry en la plaza Matriz.

“El Frente Amplio solo pudo ser autorizado a hacer una concentración política si el poder entendía que la misma resultaba favorable o, en todo caso, desfavorable al presidente”, escribe.

El libro recuerda y cita múltiples textos del diario comunista El Popular en apoyo de los golpistas y sus dos manifiestos fundacionales, los comunicados 4 y 7.

“¿Por qué tanta proclividad hacia la salida militar, tanta confianza, en fin, en el Ejército?”, se preguntaba Sabini en 1973. Y se respondía: “Dentro de la izquierda uruguaya, entonces, sectores mayoritarios vieron una salida política positiva a través de la dirección militar. Desde ya rechazamos por fantasioso el lenguaje de la ‘alianza’ amagado por sectores tupamaros, o el de ´la clase obrera liderando el proceso´ de civiles y militares en el gobierno, tan caro a El Popular, El Oriental, etc.”

En abril de 1973, con la maquinaria del golpe ya avanzando hacia el control total del país, la central obrera CNT, dominada por el Partido Comunista, seguía apostando a “la continuación de las entrevistas y el intercambio de puntos de vista” con los mandos golpistas del Ejército, según un comunicado de su dirección, citado por en el texto.

Los resultados de aquella apuesta fueron nefastos y hoy no son admitidos.

De todos modos, el texto también recuerda los matices que existieron dentro del propio Frente Amplio. Quijano no fue la única excepción en ese apoyo al golpe de febrero, como hoy suele decir el expresidente Julio María Sanguinetti. Además de los escritos del director de Marcha en contra del golpe, los semanarios Compañero y Causa del Pueblo, que representaban a la izquierda más radicalizada, denunciaron los aspectos fascistoides de la avanzada militar y se plantaron radicalmente en contra. Pero fueron clara minoría.

Después el Frente rebobinó, pero ya era tarde. Sabini cita unas declaraciones de Seregni en junio de 1973, tratando de explicar la actitud de febrero y a la vez deslindando sus propias responsabilidades.

“En febrero se ilusionó mucha gente”, dijo Seregni en junio, según cita el libro. “Quizás porque después de tantos años amargos necesitaban un respiro, una ilusión. Es perfectamente humano. Pero nosotros advertimos contra las ilusiones”.

Lo que muy pocos en la izquierda tuvieron la lucidez de ver es que aquellos “años amargos” a los que aludía Seregni, iban a ser dulces comparados con lo que se estaba gestando. La verdadera amargura no estaba terminando, estaba comenzando. El tan defenestrado régimen que tanto el Partido Comunista como los Tupamaros buscaban derribar, caería sí, pero solo para dar a luz a uno infinitamente peor.

El ensayo de Sabini fue ignorado en su tiempo, cuando los hechos estaban frescos.

Hoy, cuando los relatos le han pasado por arriba la historia, con más razón muchos querrán ignorarlo.

Eso lo hace mucho más oportuno y necesario.

“Uruguay 1973. Izquierda, ¿baluarte de la derecha?”, de Luis E. Sabini Fernández. Ediciones I Libri. 115 páginas. En venta en librerías a 370 pesos.

6 Comentarios

Anónimo 4 de enero de 2022 - 09:58

Dan ganas de salir a buscar el libro

Anónimo 2 de enero de 2022 - 09:33

Recuerdo esos momentos, estuvimos en ese acto,(febrero, en 8 de octubre) fuimos por respuestas y salimos desconcertados. Punto de partida de nuestra historia no escrita.

Anónimo 31 de diciembre de 2021 - 19:54

Como siempre excelentes tus aportes Leonardo.

Anónimo 31 de diciembre de 2021 - 08:21

Muy interesante tu comentario, luego del cual es inevitable querer leer el libro .

Anónimo 30 de diciembre de 2021 - 18:16

Estaría bueno leerlo todo, también es bueno que se sepa todo, yo tenía 15 años cuando fue el golpe

Anónimo 30 de diciembre de 2021 - 20:30

Si será bueno y hasta saludable diría informarse para no tropesar dos veces con la misma piedra!! Pero aquí tomamos una » Mentira repetida mil veces como verdad » .

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