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Uruguayos confiesan haber emigrado del país, en gobiernos del Frente Amplio, huyendo de la delincuencia

por Karina Caputi

Entre los años 2015 y 2019 la diáspora de compatriotas aumentó en más de 270 mil

España fue uno de los países que recibió múltiples compatriotas que llegaron buscando seguridad para los suyos

La página europea DatosMacro, que maneja las estadísticas de emigración de los diferentes países, indica que,  según los últimos datos, al año 2019, Uruguay tenía 633.439 emigrantes, lo que supone un 18,3% de la población de nuestro país.

De este modo, si se mira el ranking de emigrantes se observa que tiene un porcentaje calificado como medio-alto dentro del ranking de emigrantes

La emigración femenina se ubicaba, en esa medición en 341.989, un 53.98% del total de emigrantes, superando a la masculina, cuya cifra  de emigrantes se ubicó en 291.450, que alcanza el 46.01%.

Los principales países de destino de los emigrantes uruguayos son Argentina, donde reside el 21,32%, seguido por España, con el 11,93% y Estados Unidos, el 8,88%.

Entre los años 2015 y 2019, el número de emigrantes uruguayos aumentó en 274.716 personas, un 76,58%.

Diario El Este entrevistó a Juan Castro, un uruguayo residente en España,  a quien inicialmente se le consultó sobre cómo fue recibido, desde aquel país, el cambio de Gobierno en Uruguay.

“Ciertamente generó un gran alivio y singular expectativa, dado que era urgente un abordaje profundo a la inseguridad y el combate a la delincuencia, sumado a la precariedad laboral y lo costoso que es vivir en Uruguay” señala el compatriota.

Recuerda que, cuando la diáspora de uruguayos comenzó a notarse en mayores porcentajes, lo que llamaba la atención, no solamente se centraba en el gran número que arribaba con intenciones de radicarse, sino el interés de otros tantos, que consultaban, a los ya establecidos, sobre alternativas para salir de Uruguay.

“La diferencia en los precios al consumo entre un país y otro, son abismales; quien más, quien menos, tiene amigos, familiares o conocidos que hacen llegar los datos e impresiona” manifiesta.

Juan Castro dijo haber sentido cierta vergüenza, por momentos, al difundirse episodios de corrupción que involucraban actores políticos de nuestro país. “Desde Europa, este tipo de social comunismo rancio y arcaico que practicaba el Frente Amplio era algo que nada tiene que ver con la idiosincrasia del uruguayo; debo reconocer que, hubo ocasiones en las cuales sentí un poco de vergüenza ajena ante la falta de ética y doble discurso que se pregonaba en los gobiernos de izquierda”.

Acerca de la pandemia, que España atravesó primero que nuestro país, el compatriota señala que “las primeras noticias, si bien alentadoras, no dejaban de tener un dulce amargor. Aquí íbamos por delante con malas experiencias y poco a poco, como si se tratase de un guion marcado, en Uruguay se comenzaban a advertir los indicadores menos esperanzadores. Mismo modo, mismas palabras y mismo protocolo por parte de las autoridades sanitarias. No me refiero al protocolo establecido por la Organización Mundial de la Salud, sino a ese actuar por parte de los profesionales; idénticos estudios médicos, pero según para qué tipo de Gobierno la enfermedad es más o menos terrible. Esto referido a España, que más allá del Gobierno Central, cada comunidad autónoma tiene su Presidente. Semejanzas, experiencias similares, casos raros, muertes inexplicables, hospitales repletos, decidir quién vive y quien no, pero tener el tiempo suficiente para realizar bailes con coreografías dentro de las salas de cuidados intensivos; enfermeros/as dedicando críticas destructivas al Gobierno de derecha de su comunidad autónoma, pero no al Presidente de España, quien es responsable de tratar mal y tarde la pandemia. Creo que aún les falta (en Uruguay) la polémica sobre las posibilidades de contagio por parte de perros y gatos (ironiza); eso llegará en unos meses”.

El compatriota destaca la libertad social que se ha respeta en Uruguay, no así en España, donde hubo restricciones de movilidad obligatoria. “Uruguay debería salir pronto de toda esta situación. Si bien comenzó más tarde con las vacunas, ya tendría que comenzar a advertirse ese efecto de inmunidad que se espera. Aquí se está saliendo poco a poco, pero quedó esa sensación que dejan los toques de queda impuesto por gobiernos autoritarios cada tanto, cuando la gente busca esa libertad que tanto deseamos y merecemos. Nunca nadie debió privarnos de ella. Cada tanto se deja entrever que podría generar otro estado de alarma y se juega con eso, como si de una prueba piloto se tratase. Si tuviera que compararlo con alguna película, elegiría El Show de Truman  y El Día de la Marmota”.

En cuanto al futuro político en nuestro país, Castro señala que “la pandemia está siendo un gran muro a derribar por el Presidente Lacalle Pou. Hubo mucha esperanza puesta en el cambio, pero también, desde aquí, notamos que esa esperanza se escurre como arena entre los dedos; por la pandemia, los problemas que dejó el anterior Gobierno y el poco margen de maniobra que tiene el Presidente para que las políticas de derecha al fin se vean”, concluye.

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