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Vengan, suban, nos vamos de excursión. Desde el fondo de Valizas hasta su Barra - Diario El Este

Vengan, suban, nos vamos de excursión. Desde el fondo de Valizas hasta su Barra

Lic. Socióloga Silvia Fuentes
solplaya@adinet.com.uy
En la puerta del Salón de clase hay pegado un cartel, salimos a las cinco de la mañana, nos vamos en la ONDA que viene de Montevideo .subimos acá en la esquina del liceo.
Es octubre del año 1969 y algunos alumnos de sexto año Humanas del liceo de Rocha, han organizado su viajes de Egresados al Cerro de la Buena Vista. Su profesor de Historia Dr. Amadeo Molina Faget ha despertado la curiosidad del alumnado de conocer ese histórico lugar rochense. Que el tratado de Torrecilla, que los marcos divisorios traídos de España, que las disputas entre España y Portugal por estas tierras, que los restos de utensilios indígenas, que los barcos hundidos y las familias que se quedaron a vivir en la zona. Todo ello se suma a su anecdotario familiar, de sus vivencias en la región, en los campos familiares sumado a sus investigaciones sobre la propiedad de la tierra; se transformaron en deliberado deseo de “estar en el lugar”.
De Rocha a Castillos se viajó en ONDA, instalados en la Plaza principal de Castillos, esperamos al camión que hacia la excursión. En un viejo camión con toldo habían colocado dos filas de tablones amarrados a unos cajones a unos 50 cms del suelo y atados a las barandas del camión. Eran tan largos como el vehículo y su ancho no era superior al de 40 cms. Allí los excursionistas se sentaban, luego de haber pagado el pasaje y subido por una vetusta escalera de madera. Los jóvenes excursionistas que eran 8 más dos padres, se sentaron en el mismo tablón. Rápidamente el camión se llenó con más de 20 personas. La mayoría parecía conocerse y eran hombres muy curtidos por el sol, algunos muy mayores, otros cuarentones. Llevaban de todo… Cajas, latas, cajones. bolsas de arpillera con palas, picos y máquina de alambrar, una bolsa de 50 kg de harina repleta de galleta dura recién horneada, tres damajuanas de 10 litros de vino, una caja con pollitos y una bolsa con dos patos, que sacaban la cabeza por un costado, formaban parte del equipaje del viaje.
Un camino repleto de pozos, hacia que el vehículo zigzagueara buscando mejor terreno, solo se veía arena, algunos montes, bañados, y luego de más de media hora de viaje, de vez en cuando, aparecía en el horizonte el azul del mar.
Algo asustados por los saltos que pegaba el camión no daba para conversar pero sí para escuchar los que nuestros acompañantes hablaban.” Che Pancho tú estás haciendo el rancho para el Dr…?, … Me faltó paja pero con estos vientos pienso que para noviembre está seca y puedo terminar de quinchar…Ummm si viene el dueño del boliche de Rocha le vamos a tener que prestar la carreta para que duerma en ella unos días, su rancho está sin terminar… por suerte tiene buen colchón de lana y el siempre trae poncho… con este viento no se pesca nada, mejor ni salir… no mira que en Cabo Polonio están sacando muy buen tiburón…
De pronto el muchacho que nos había cobrado el pasaje nos pregunta: “¿Ustedes donde bajan?”, nosotros casi en coro respondimos; “en el Cerro de la Buena Vista”. Risas, bromas y explicaciones se hicieron oír, motivadas por nuestra total ignorancia de la zona, descubierta por nuestra absurda respuesta.” Ustedes van a la mitad del campo, acá no hay nada para ir al cerro, los tienen que cruzar en Bote el arroyo Valizas, después caminar mucho rato, pero no se queden descansando arriba por qué no van a bajar a tiempo, nosotros a las 5 nos vamos. Hay un boliche en el rancho donde paramos, allí pueden comprar mortadela, galleta y algo para tomar, a la vuelta siempre hay pasteles y agua caliente”.
En el paisaje comenzaron a surgir muestras de vida humana, algún rancho muy disperso por aquí y por allá, una carreta con bueyes y repleta de palos y dos hombres caminando a su lado con una picana, un carro con dos caballos y unos tarros de leche Las vacas pastaban junto a alguna oveja y las aves volaban asustadas por el ruido del camión.
Llegamos
Aquello era un desierto, salpicado por algunos ranchos, rodeados de alambrado, mientras que otros surgían sueltos en la mitad de la nada. Lo que más nos impactó fue la cantidad de patos y gallinas que había en las cercanías, sueltas picoteaban por aquí y por allá. Muy pocas personas, casi todos hombres, pero también vimos dos mujeres que tejían redes de pesca, con hilo de algodón, enganchados en una horqueta, mientras tenían a su lado, dentro de un cajón de madera, a un niño menor de dos años que se entretenía tirando de un cordón.
Los mayores del grupo contrataron un bote, cruzamos el arroyo y caminamos un buen rato .Arena y piedra era el denominador común, pero lo espectacular era el paisaje que de allí veíamos. Altas dunas para el lado de Cabo Polonio, forestación, bañados, resto de un barco, arroyo y mar.
Tenía razón nuestro profesor Dr. Amadeo Molina Faget, la visual que allí había permitía el control de una amplia zona, ello justificaba la ubicación de las “guardias” que controlaban la no ocupación del territorio. No encontramos ningún “matrero” pero si conocíamos su historia en esta zona de la “Vaquería del mar”.
Retornamos al rancherío y aquí comienza otra historia. A las tres de la tarde ya estábamos sentados a la sombra de un rancho, en la parada del camión. Casi extenuados de tanto caminar, con más de una caída por intentar bajar corriendo algunas partes del cerro, sentíamos que veníamos de una galaxia a la cual nunca antes un ser humano había llegado y nosotros habíamos podido explorar, felices por haberlo intentado y logrado hacer, pero realmente “detonados”. Ahora solo nos interesaba tomar agua y comer algo. Una Sra. se acercó con una fuente blanca enlosada repleta de postas de pescado y nos invitó a comer pescado frito. Eso era MANJAR DE LOS DIOSES para nosotros que solo habíamos comido una manzana y algunos orejones de durazno.
Al rato se acercaron a nuestro improvisado campamento, dos hombres a preguntarnos si queríamos alambrar un terreno para hacer nuestro rancho. El matrimonio de padres que acompañaba a los expedicionarios, comenzó a conversar con ellos, nosotros entre somnolientos y extenuados, solo podíamos escuchar.
Planteo claro y contundente
Ustedes pueden elegir la zona que más les gusta. Nosotros le alambramos un terreno de unos 800 metros, le hacemos una portera ancha para que puedan ingresar los carros o las carretas y después vemos si quieren un rancho de madera, de paja, o de ambas cosas, es cuestión de ver lo que hemos sacado en la “playeada” y le podamos aportar. Paja y palos siempre hay. Nosotros ponemos todo y le damos el alambrado pronto por $ 400. Pedimos la mitad de esa plata al comenzar para comprar materiales, el resto Ustedes lo pagan cuando retornen y si no estamos envuelven la plata en un papel y se la dejan a Rufino. En 15 días tienen su terreno alambrado. Eso sí, no se olviden de pasar antes por el Destacamento policial y anotarse como vecino de la zona, nosotros le salimos de testigo, sabe que eso hay que hacerlo para que no lo confundan con los matreros que andan sueltos por ahí y los lleven preso.
Como aperitivo de nuestro próximo aporte le dejamos la evolución demográfica de la zona, básicamente cómo crecieron sus viviendas. Ahora los dejamos con los datos de personas, que de algo sirven para visualizar los cambios en este territorio. Esperamos vuestros comentarios y si tienen fotos antiguas de la zona que quieran publicar la pueden enviar a nuestro correo.
Datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística. (INE) Barra de Valizas (antes designado por INE como Fondo de Valizas).

Habitantes Año 1963  Habitantes Año 1975Habitantes Año 1985Habitantes Año 1996Habitantes Año 2004Habitantes Año 2011
2253113254356330


6 comentarios en “Vengan, suban, nos vamos de excursión. Desde el fondo de Valizas hasta su Barra

  1. ¿ Por qué ponen propaganda en la mitad de la nota y no la dejan leer? Con varios artículos hacen eso? Los lectores igual vemos los avisos si dejan debajo de la nota. Mejoren…

  2. Que brillante descripción las vivencias en cada paso de la redacción. Muchas gracias por recorrer esos caminos y disfrutar de esos testimonios. Gran abrazo Licenciada un abrazo

  3. Una brillante descripción del lugar por parte de la Licenciada Fuentes. No podía ser de otra manera viviendo de la misma. Muy clara en la narrativa y con mucha calidad humana. Felicitaciones Licenciada.

  4. Brillante descripcion. El rancho tal cual eran. Gracias por compartir esto que muchas personas no conocieron y son el mojon de los origenes del balneario.nuevamente GRACIAD

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